Si es posible, evita usar betabloqueantes para tratar la presión arterial (como pueden ser las pastillas Atenolol, Metropol o Seloken). Son menos efectivos y causan más efectos secundarios (como disminución de la potencia, fatiga y ganancia de peso). Estos medicamentos pueden, sin embargo, funcionar en el caso de enfermedades cardíacas (como una angina).
La diferencia calculada entre la presión sistólica y diastólica también es de interés. Si la diferencia es grande (p. ej. 170/85), puede ser señal de tener las arterias endurecidas, a menudo provocado por una enfermedad cardíaca. Esto significa que los vasos sanguíneos no se pueden dilatar lo suficiente cuando el corazón envía una pulsación, y obliga a que la presión arterial aumente (las paredes no pueden expandirse, así que la presión aumenta cuando el corazón bombea sangre).
Hay muchas buenas opciones de medicación. Algunos ejemplos son los inhibidores ECA (enzima convertidora de angiotensina) o bloqueantes A II (bloqueantes de los receptores de la angiotensina II) como Enalapril o Losartán. Si este tipo de medicación no te da el efecto deseado, quizás tengas que añadir otros medicamentos como los llamados antagonistas del calcio (p. ej. Felodipina) o un diurético suave (puede encontrarse una pastilla combinada con Enalapril y Losartán).
Normalice su relación de grasas omega 6 y omega-3. Tanto las grasas omega-3 como las omega-6 son vitales para su salud. Sin embargo, la mayoría de las personas en Estados Unidosestán obteniendo mucha grasa omega-6 proveniente de su alimentación y muy poca omega-3. Consumir grasas omega-3 es una de la mejores maneras de re-sensibilizar sus receptores de insulina si padece de resistencia a la insulina.
Desde que se inicia una dieta saludable hasta que se puede constatar de forma significativa una pérdida de peso, ha de pasar el tiempo necesario para que los mecanismos fisiológicos en el cuerpo humano que regulan el mantenimiento del peso habitual se adapten al nuevo equilibrio entre ingesta y consumo de calorías. “Este proceso puede durar varias semanas y requiere una dosis de paciencia y constancia que los pacientes no suelen tener, si no se les previene adecuadamente”, explica el profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla.


La hipertensión arterial y su tratamiento tienen varios hándicap evidentes, dice Castro. En primer lugar, “la ausencia de síntomas en el inicio de la enfermedad, que impide su diagnóstico y la percepción por parte del paciente. En segundo lugar, la adherencia al tratamiento farmacológico, muchas veces con incumplimientos involuntarios, que hay que empeñarse en evitar. Y por último, la también percepción inadecuada de que los cambios en ‘mi’ estilo de vida son pérdida de calidad de ésta, cosa que es precisamente todo lo contrario cuando se lleva a efecto”.
Ninguno de ellos es inicialmente sencillo -reconoce Rodilla-, en especial cuando durante muchos años se han ejercitado hábitos contrarios. Sin embargo, tanto reducir el consumo de sal como acostumbrarse a la dieta mediterránea o iniciar la práctica de ejercicio físico de manera regular suelen ser metas accesibles que, en mayor o menor grado, consigue alcanzar un gran número de pacientes. Mucho más difícil es la reducción de peso y dejar de fumar.

El 32% de los que usaron relajación pudieron eliminar un medicamento antihipertensivoPero éstos tienen efectos secundarios y el proceso hasta dar con el tratamiento óptimo suele llevar un tiempo considerable. Por eso las técnicas de relajación corporal y mental son una buen aliado. Sólo suponen unos pocos minutos y utilizadas a diario pueden ayudar a reducir la presión sanguínea sistólica, la que indica la cifra más alta en la lectura de la tensión.
Más de uno de cada tres adultos en los Estados Unidos tiene presión arterial alta o hipertensión. Muchos no cuéntalo saben porque la presión arterial alta no da señales de advertencia. Esto puede ser peligroso, porque puede provocar condiciones que ponen en riesgo la vida, como ataque al corazón o un derrame cerebral. La buena noticia es que, a menudo, se puede prevenir o tratar. El diagnóstico temprano y cambios simples y saludables en su estilo de vida pueden prevenir que la presión arterial alta dañe gravemente su salud.
Ya has tomado antihipertensivos pero tu presión sigue sin bajar. ¿Has pensado que quizá sea por el estrés que sufres? O quizá no duermes bien o tienes sobrepeso. ¿Reconoces estos síntomas? Muchos factores pueden influir en una presión alta, pero la buena noticia es que la tensión se puede controlar sin recurrir a los fármacos. Cambiando tu alimentación y tu estilo de vida podrás hacer que tu presión baje y vuelva a ser normal.
Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
Pero ¿qué sucede si ya tenemos problemas de tensión? Por norma general, es más común saber cómo actuar ante una bajada de presión o un desmayo. En este caso hay que tumbar a la persona boca arriba, levantarle las piernas, aliviar las zonas de presión de la ropa para facilitar la respiración y oxigenación y una vez que recupera la consciencia darle azúcar.
Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla.
¿Te pasas horas con ruido de fondo? No hace falta que sea un gran ruido. Si cada día estás expuesta a ruido de tráfico, del aparato de aire acondicionado, del ventilador de tu ordenador, etc,, seguro que contribuye a tu estrés. Aunque no seas consciente, el ruido te va calando, te estresa y acaba teniendo efecto en la tensión. Evítalo al máximo y, si es necesario, ponte tapones para dormir.
Un nuevo estudio grande, sin embargo, Un nuevo estudio grande, sin embargo, indicó que las personas con hipertensión vivían más tiempo y con menor riesgo de enfermedad cardíaca si reducían la presión sanguínea sistólica hasta 120 usando medicamentos. Desafortunadamente, este beneficio conlleva un aumento significativo del riesgo de efectos secundarios:
No tome más cantidad del medicamento para la presión arterial que la recetada por el médico. No deje de tomar el medicamento a menos que el médico le diga que deje de tomarlo. No se salte un día ni tome solamente media píldora. Recuerde reabastecer su medicamento antes que se le acaben las píldoras. Si no tiene suficiente dinero para pagar por sus medicamentos, hable con el médico o farmacéutico.

La diferencia calculada entre la presión sistólica y diastólica también es de interés. Si la diferencia es grande (p. ej. 170/85), puede ser señal de tener las arterias endurecidas, a menudo provocado por una enfermedad cardíaca. Esto significa que los vasos sanguíneos no se pueden dilatar lo suficiente cuando el corazón envía una pulsación, y obliga a que la presión arterial aumente (las paredes no pueden expandirse, así que la presión aumenta cuando el corazón bombea sangre).
Bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Si eres una persona con sobrepeso u obesidad, bajar incluso una pequeña cantidad de peso puede ayudar a reducir tu presión arterial. En general, puedes reducir la presión arterial aproximadamente 1 milímetro de mercurio (mm Hg) con cada kilogramo (aproximadamente 2.2 libras) de peso que bajes.
Bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Si eres una persona con sobrepeso u obesidad, bajar incluso una pequeña cantidad de peso puede ayudar a reducir tu presión arterial. En general, puedes reducir la presión arterial aproximadamente 1 milímetro de mercurio (mm Hg) con cada kilogramo (aproximadamente 2.2 libras) de peso que bajes.
La presión arterial alta es uno de los problemas de salud más frecuentes en Estados Unidos. Aunque la presión arterial alta puede afectar a personas de todas las edades, es más común en las personas mayores de 65 años. El National Center for Health Statistics (Centro Nacional de Estadísticas de Salud) indica que los afroamericanos suelen padecer de presión arterial alta con mayor frecuencia y a una edad más temprana, que otras razas. La condición es más frecuente en las mujeres afroamericanas que en hombres. La presión arterial alta es más común en las personas que tienen sobrepeso, comen alimentos salados, toman muchas bebidas alcohólicas, fuman tabaco o no hacen ejercicio regularmente.
La cafeína es una droga y debido a que es consumida mucho y es completamente legal, puede tener un efecto poderoso en su fisiología individual. Si quiere eliminar la cafeína de su alimentación, trate de hacerlo de manera gradual durante un período de días o incluso semanas, con el fin de evitar los síntomas de abstinencia como los dolores de cabeza.
Haga ejercicio todos los días. El ejercicio moderado puede reducir el riesgo de tener presión arterial alta. Establezca algunas metas para hacer ejercicios de manera segura y gradualmente lograr hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio al día la mayoría de los días de la semana. Consulte con el médico antes de comenzar un plan de ejercicios si tiene problemas de salud que no están siendo tratados. Puede encontrar más información sobre el ejercicio y la actividad física en Go4Life.
Estudiante de Pedagogía Infantil en la Universidad del Quindío y redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital.
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