La información proviene del informe Angiotensin-Converting Enzyme Inhibitors (ACEIs), Angiotensin II Receptor Antagonists (ARBs), and Direct Renin Inhibitors for Treating Essential Hypertension: An Update. (Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina [IECA], antagonistas del receptor de la angiotensina II [BRA] e inhibidores directos de la renina para el tratamiento de la hipertensión esencial: actualización). El informe fue producido por el Duke University Evidence-based Practice Center (Centro de Práctica Basada en la Evidencia de la Universidad Duke), con financiamiento de la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ, por su sigla en inglés). Para obtener una copia del informe o más información sobre la AHRQ y el Effective Health Care Program (Programa sobre la Efectividad de la Atención Médica), visite www.effectivehealthcare.ahrq.gov (disponible sólo en inglés). Se obtuvo información adicional de la página web Medline-Plus®, un servicio de la National Library of Medicine (Biblioteca Nacional de Medicina) y de los National Institutes of Health (Institutos Nacionales de la Salud) de Estados Unidos. Esta página está disponible en www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/medlineplus.html.
La presión arterial aumenta y disminuye un poco durante el día, pero los médicos pueden determinar observando lecturas en un período de tiempo, si su presión arterial promedio es más alta de lo normal. La presión arterial normal es de menos de 120/80. Esto significa que la fuerza de la sangre es de 120 cuando su corazón late y de 80 cuando su corazón está entre los latidos.
Haga ejercicio todos los días. El ejercicio moderado puede reducir el riesgo de tener presión arterial alta. Establezca algunas metas para hacer ejercicios de manera segura y gradualmente lograr hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio al día la mayoría de los días de la semana. Consulte con el médico antes de comenzar un plan de ejercicios si tiene problemas de salud que no están siendo tratados. Puede encontrar más información sobre el ejercicio y la actividad física en Go4Life.
Una postura adecuada y una buena temperatura son elementos que ayudarán a la persona hipertensiva a recuperarse en alguna medida. Además, la respiración también tiene un fuerte impacto en la presión arterial: el óxido nítrico abre los vasos sanguíneos y ayuda a reducir la presión arterial. Cuando respiramos de manera lenta y profunda, producimos más óxido nítrico, y además reducimos las hormonas del estrés.
“Existen múltiples evidencias clínicas que demuestran que cuanto más alta es la presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. De igual modo, todos los expertos coinciden en que mantener las cifras de presión por debajo de los valores mencionados reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones”, expone Enrique Rodilla Sala, profesor de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y responsable de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Sagunto (Valencia).

Si frecuentemente experimentas fuertes dolores de cabeza, fatiga, ritmo cardíaco irregular y dolor en el pecho, es probable que estés sufriendo de hipertensión o presión arterial alta. Esta condición puede ser causada por altos niveles de estrés, falta de sueño, obesidad u otras enfermedades subyacentes y, a veces, incluso las personas sanas la pueden padecer. Afortunadamente, existen algunas técnicas simples que pueden ayudarte a relajar los vasos sanguíneos y músculos y de esta manera mantener la presión arterial bajo control.
Este cardiólogo señala que el tratamiento está basado en un gran número de estudios con cientos de miles de pacientes, que han demostrado que la reducción de 10 mmHg en la presión sistólica (la “alta”) y 5 mmHg en la presión diastólica (la “baja”) reduce la mortalidad entre un 10 y un 15 por ciento; el ictus, un 35 por ciento; los eventos coronarios (infarto y angina de pecho), un 20 por ciento; y la insuficiencia cardiaca, un 40 por ciento. Todo esto independientemente de otros factores.
La información proviene de un informe que evaluó 110 estudios sobre estos medicamentos. La revisión fue efectuada por un equipo investigador en la Duke University (Universidad de Duke) y financiado por la Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la Investigación y Calidad de la Atención Médica, AHRQ por su sigla en inglés), organismo de investigación del gobierno federal. Usted puede leer el informe detallado en www.effectivehealthcare.ahrq.gov/acearbhbp.cfm (disponible sólo en inglés).

Vitamina C y E. Los estudios indican que estas vitaminas pueden ayudar a disminuir la presión arterial. Lo ideal sería que consumiera cantidades adecuadas de estos nutrientes  mediante su alimentación. Si decide que necesita tomar un suplemento, asegúrese de tomar una forma de vitamina E natural (no sintética). Usted puede saber lo que está comprando si lee la etiqueta cuidadosamente. La vitamina E natural siempre está enlistada como la forma “d” (d-alfa-tocoferol, d-beta-tocoferol, etc.)  La vitamina E sintética está enlistada como forma “dl”.
Siempre es una mejor opción utilizar un método natural para prevenir enfermedades y curarse cuando lo ataca una enfermedad. En el caso de la presión arterial alta, los cambios en el estilo de vida- con un énfasis particular en normalizar sus niveles de insulina--pueden colocarlo en un camino libre de medicamentos, que es un regreso natural a una salud óptima.
Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
La diferencia calculada entre la presión sistólica y diastólica también es de interés. Si la diferencia es grande (p. ej. 170/85), puede ser señal de tener las arterias endurecidas, a menudo provocado por una enfermedad cardíaca. Esto significa que los vasos sanguíneos no se pueden dilatar lo suficiente cuando el corazón envía una pulsación, y obliga a que la presión arterial aumente (las paredes no pueden expandirse, así que la presión aumenta cuando el corazón bombea sangre).

Hacer ejercicio regularmente: El ejercicio le puede ayudar a mantener un peso saludable y a bajar la presión arterial. Usted debe tratar de hacer por lo menos dos horas y media de ejercicio aeróbico de intensidad moderada por semana, o ejercicio aeróbico de alta intensidad durante una hora y 15 minutos por semana. El ejercicio aeróbico, como caminar a paso rápido, es cualquier actividad física en el que su corazón late más fuerte y respira más oxígeno de lo habitual 

Si bien hay fármacos para regular la presión arterial, existen también remedios naturales que ayudan a prevenir los síntomas de la hipertensión. Pues a menudo un solo fármaco para la presión arterial no es suficiente para controlarla, y los efectos secundarios son regularmente frecuentes en pacientes con esta afección. Por esta razón te compartimos remedios caseros para reducir la presión arterial:

Una de las razones para visitar al médico regularmente es hacerse chequeos de la presión arterial. Los chequeos rutinarios de la presión arterial ayudarán a identificar una elevación temprana de la presión arterial aun si usted se siente bien. Si hay indicación de que la presión arterial está alta en dos o más chequeos, el médico puede pedirle que se mida la presión arterial en casa a diferentes horas del día. Si la presión se mantiene alta, incluso cuando usted está relajado, el médico podría sugerirle ejercicios, cambios en su dieta y, muy probablemente, medicamentos.
Las grasas omega-3 generalmente se encuentran en el aceite de linaza, aceite de nuez y en el aceite de pescado. Siendo este último su mejor fuente. Desafortunadamente, en la actualidad la mayoría de los pescados frescos contienen niveles peligrosamente altos de mercurio. Así que lo mejor que puede hacer es encontrar una fuente de pescado segura, o si esto le resulta muy difícil, opte por un suplemento de aceite de Kril de alta calidad, que ha demostrado ser 48 veces más potente que el aceite de pescado.
Leche materna. Los estudios han demostrado que los bebés que son alimentados con leche materna durante más de 12 meses tienen un riesgo mucho menor de desarrollar hipertensión. Los investigadores creen que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los mismos que se encuentran en el pescado graso) en la leche materna proporcionan un efecto protector en los recién nacidos.

Un nuevo estudio grande, sin embargo, Un nuevo estudio grande, sin embargo, indicó que las personas con hipertensión vivían más tiempo y con menor riesgo de enfermedad cardíaca si reducían la presión sanguínea sistólica hasta 120 usando medicamentos. Desafortunadamente, este beneficio conlleva un aumento significativo del riesgo de efectos secundarios:

La presión arterial alta es un problema de salud frecuente hoy en día. Casi una tercera parte de los adultos en Estados Unidos tienen la presión arterial alta; ¿quizás tú o alguien de tu familia la sufran? La presión arterial alta no es necesariamente algo que pueda sentirse, pero aumenta el riesgo de enfermedades graves como embolias y ataques al corazón.
También se ha demostrado que el ejercicio, en combinación con un suplemento de L-arginina corrige el funcionamiento anormal de los vasos sanguíneos padecido por personas con insuficiencia cardíaca crónica. Sin embargo, yo vería esto más como un enfoque de medicamentos y no necesariamente como un suplemento que debería utilizar para optimizar su salud en general.
Comer sin sal. Casi lo primero que suele recomendar el médico a los pacientes con presión alta es quitarse la sal de las comidas. Sin embargo, solo 2 de cada 10 personas son sensibles a la sal y pueden llegar a mejorar con esta medida. Descubre algunos alimentos con sal oculta... ¡y evítalos! Beneficios del potasio. 
Estudios recientes recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio más que reducir drásticamente la sal. Los más ricos en potasio son frutas (plátano, chirimoya) y verduras (acelgas, espinacas, coles). Otros serían los lácteos, las legumbres, las setas (champiñón) y los frutos secos.
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