Es la que aparece por primera vez en la segunda mitad de un embarazo. Lo importante en este tipo de hipertensión es estar seguros de que no se trata de preeclampsia. Por ello, si se detecta hipertensión pasadas las veinte semanas de gestación, es importante realizar una revisión médica que incluya pruebas de orina. Saber que no tienes preeclampsia es el motivo de que se te tome la presión en todas las consultas de la segunda mitad del embarazo: se debe hacer una vez al mes.

Seguramente tienes una respiración deficiente que te causa esos síntomas de falta de aire y dolor en el pecho. Existe un síndrome muy habitual conocido como “non carciac chest pain” o dolor en el pecho no cardíaco, que tiene su origen en defectos de respiración y que no supone un dolor cardíaco como tal, sino dolor en el pecho de origen no orgánico. Esto quiere decir que se siente ese dolor y muchas veces incluso se produce una crisis de ansiedad por confundirlo con un infarto, si bien como te digo es un síntoma resoluble optimizando la respiración. No obstante, recuerda que siempre es conveniente que un médico pueda evaluar tus síntomas adecuadamente.
Tu proveedor de atención médica podría sugerirte inducir el trabajo de parto antes de la fecha de parto prevista para evitar complicaciones. El momento de la inducción se determinará en función de cuán bien controlada esté la presión arterial, si tienes una lesión orgánica terminal y si tu bebé tiene complicaciones, como restricción del crecimiento intrauterino debido a la hipertensión.
Ya que a menudo la presión arterial alta pasa desapercibida, es frecuente vivir con ella sin darse cuenta durante algún tiempo. Y puesto que es un factor de riesgo, puede ser sensato comprobar la presión arterial cada pocos años, incluso si te sientes sano en general. Este consejo va dirigido especialmente a personas de mediana edad o mayores, ya que la hipertensión es más común con la edad.
La hipertensión, o tensión arterial elevada no suele presentar síntomas, por tanto medirla periódicamente es la única forma de detectarla. Controlada a tiempo no debería presentar mayores complicaciones, en cambio, no controlada puede provocar graves problemas el embarazo como preeclampsia, producir un retraso del crecimiento, parto prematuro, desprendimiento de placenta, bajo peso en el bebé al nacer e incluso muerte fetal.
Si los síntomas empeoran, o si el bebé no está creciendo lo suficiente, o si ya tienes 37 semanas de gestación, es posible que te induzcan el parto o te hagan una cesárea (dependiendo de la situación) a pesar de que el bebé sea prematuro. Si no es necesario que el bebé nazca de inmediato, probablemente permanezcas en el hospital para que tú y él puedan ser vigilados de cerca y así tu hijito tenga más tiempo para madurar.
Cuando la hipertensión está presente antes del embarazo, y si ésta es moderada o severa, es probable que ya se esté tomando medicación. En este caso es conveniente consultar al médico, en primer lugar porque la presión durante los primeros meses del embarazo suele ser más baja y puede que la medicación no sea necesaria o haya que disminuir la dosis, y en segundo lugar porque pudiera estar contraindicada durante el periodo de gestación.
Lo que te han prescrito es bastante habitual. Aparte de la parte orgánica y en tu caso al estar embarazada, la parte hormonal, siempre es bueno que revises tus hábitos de vida, intentes relajarte, y si lo consideras puedes venir a Nascia para que nuestros profesionales puedan evaluar tu caso y establecer un programa específico para la hipertensión que tiene resultados muy favorables.
La sal es la principal causante de la retención del líquido agregando mucha más presión a nuestro organismo. Debemos consumir menos de una cucharadita de sal al día. Ten en cuenta que entre el 35%-40% de la población de España es hipertensa, y buena parte de la culpa la tiene el excesivo consumo de sal que realizamos. Los españoles consumen aproximadamente el doble de la cantidad de sal recomendada, y rara vez apuestan por sales naturales o alternativas, como la sal marina. Es evidente que la sal sirve para aportar nutrientes necesarios para el organismo y que también aporta sabor a las comidas, pero hay que vigilar su consumo e intentar limitarse a los 2 gramos por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los cambios en la dieta generalmente son el primer paso para reducir la presión arterial. Los efectos serán graduales si no hace nada más que equilibrar su dieta, pero si se centra en alimentos que se sabe reducen la presión arterial y complementan su dieta con actividad física y cambios en el estilo de vida, su presión arterial disminuirá mucho más rápido.
Pregúntale a tu doctor si la leche baja en grasa o sin grasa es mejor para ti que la leche entera. La leche entera puede reducir la presión arterial de una mejor manera que la leche baja en grasa o sin grasa, pero también podría haber algunos riesgos. La leche entera contiene ácido palmítico, que, según algunos estudios, puede bloquear las señales internas responsables de relajar los vasos sanguíneos. Como resultado, tus vasos sanguíneos quedan oprimidos y tu presión arterial se mantiene alta.[7]
Gracias por contactar. Estaremos encantados de poder ayudarte. Nuestra primera cita es siempre gratuita y sin compromiso, por lo que puedes llamar en cualquier momento al 91 770 58 85 y reservar tu hora. De ese modo, podremos enseñarte bien nuestras técnicas y metodología y todo lo que hacemos, y asimismo conocer más en profundidad tu caso y poder ofrecerte las mejores soluciones. Estamos en Madrid y Jaén.
Múltiples datos científicos apuntan a que el contacto previo de meses o años con el semen de la pareja previene la preeclampsia; el fluido seminal contiene factores reguladores del sistema inmunológico. También se sabe que las mujeres que han recibido transfusiones de sangre de su pareja tienen una menor probabilidad de tener preeclampsia y que este trastorno es típico de primeros embarazos y mujeres que llevan poco tiempo con su pareja.
Así, conviene evitar los aperitivos de bolsa, carnes y quesos curados, encurtidos y anchoas, productos ahumados (salmón/trucha y beicon en particular), comida rápida, salsas como el kétchup o la mayonesa o los frutos secos salados. También deben controlarse las cantidades de pan, los mariscos y escurrir bien los alimentos que se conservan en salmuera.
Hacer actividad física de manera regular, durante al menos 30 o 60 minutos la mayoría de días de la semana, puede reducir la presión arterial en 4 a 9 milímetros de mercurio (mm Hg), y no hace falta esperar mucho para ver la diferencia. Si todavía no empieza a hacer ejercicio, piense en que puede reducir su presión arterial en apenas unas semanas si aumenta la cantidad de actividad que realiza.
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