Un licuado con un limón y perejil: Para este licuado solamente deberás asegurarte de que el limón este bien limpio y además muy fresco, su cascará debe estar suave, por ello es importante que se encuentre fresco, de igual manera el perejil debe estar fresco y limpio, cuando los dos ingredientes estén listos deposítalos en tu licuadora con un vaso de agua, el limón deberá incluir su piel a la hora de licuarlo, bebe un vaso de este licuado en las primeras horas de la mañana, preferentemente antes de desayunar.
Si tu presión sanguínea es peligrosamente elevada,  (una lectura de presión sanguínea de 160/110 o más alta), te darán medicación para hacer descender la presión sanguínea y te hospitalizarán hasta que tengas al bebé. Si tienes 34 semanas o más de embarazo, podrían inducirte el parto o hacerte una cesárea. Si todavía no tienes 34 semanas, probablemente te den corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé y otros órganos.
Prueba con la respiración controlada. Las técnicas de respiración, tales como la respiración diafragmática, puede ayudar a calmar el cuerpo y la mente, y calmar el estrés. Además, al usar el diafragma (el músculo ubicado en la base de los pulmones) harás que tu respiración sea más potente y reducirá el esfuerzo de los demás músculos del cuello y del pecho.[7]
El alcohol puede ser bueno y al mismo tiempo malo para tu salud. Si bebes alcohol solo con moderación, generalmente una bebida por día para las mujeres o dos por día para los hombres, puedes reducir potencialmente tu presión arterial en aproximadamente 4 mm Hg. Una bebida equivale a 12 onzas (355 mililitros) de cerveza, 5 onzas (148 mililitros) de vino y 1.5 onzas (44 mililitros) de licor con una graduación alcohólica del 40 %.
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