La diferencia calculada entre la presión sistólica y diastólica también es de interés. Si la diferencia es grande (p. ej. 170/85), puede ser señal de tener las arterias endurecidas, a menudo provocado por una enfermedad cardíaca. Esto significa que los vasos sanguíneos no se pueden dilatar lo suficiente cuando el corazón envía una pulsación, y obliga a que la presión arterial aumente (las paredes no pueden expandirse, así que la presión aumenta cuando el corazón bombea sangre).
Al realizar ejercicio de manera regular, unos 30 minutos la mayoría de días de la semana, conseguirás reducir su tensión entre 4 y 9 milímetros de mercurio (mm Hg). Y no hay que esperar mucho para ver la diferencia. Si no has estado activo, incrementando tu nivel de ejercicio reducirás tu tensión en pocas semanas.Si tienes pre-hipertensión – tensión sistólica, con valores entre 120 y 139 o tensión diastólica, con valores entre 80 y 89 – el ejercicio puede evitar que se desarrolle una completa hipertensión. Si ya eres hipertenso, la práctica de ejercicio puede reducir tu hipertensión a valores seguros.
Te verán en seguida si tienes síntomas de preeclampsia (como hinchazón, aumento súbito de peso, dolores de cabeza severos persistentes, cambios en la visión, dolor abdominal superior o molestias, náuseas o vómitos) o signos de placenta abrupta (como pérdidas leves o sangrado vaginal, o dolor o molestia en el útero). Si tú o el bebé presentan cualquier señal de problemas, probablemente te hospitalizarán y es posible que te recomienden tener a tu bebé ahora.
Estimado Doctor, soy Miguel de Lima y tengo 25 años, el dia 4 tuve una subida de presión arterial de 15/99 desde ese entonces me he quedado como nervioso, hace unos dias senti como mi nuca se me comprimia y mis piernas se ponian duras, sentia como nervios que corrian en mi cerebro, desde ese entonces mi saliva se ha quedado como espumosa, y me he quedado algo nervioso, que recomendaciones debo seguir para evitar esto. Gracias.
Durante la primera mitad del embarazo, su presión arterial con frecuencia tiende a bajar. Si usted tiene hipertensión leve y tomó un medicamento antes del embarazo, su profesional de la salud puede que le reduzca la dosis del medicamento. O quizás pueda dejar de tomar su medicamento durante el embarazo. No deje de tomar ningún medicamento sin hablar antes con su profesional de la salud.  Es posible que deba tener al bebé antes si su hipertensión empeora o si pasa a tener preeclampsia.

El embarazo generalmente hace que la presión sanguínea descienda al final del primer trimestre y durante parte del segundo trimestre, por lo que puede ocultar temporalmente la hipertensión crónica. Si no te tomaste la presión antes de quedar embarazada, y tu primera visita prenatal no fue hasta tarde en el primer trimestre más o menos, es posible que tu hipertensión no haya sido evidente hasta la última parte del embarazo.
Así, conviene evitar los aperitivos de bolsa, carnes y quesos curados, encurtidos y anchoas, productos ahumados (salmón/trucha y beicon en particular), comida rápida, salsas como el kétchup o la mayonesa o los frutos secos salados. También deben controlarse las cantidades de pan, los mariscos y escurrir bien los alimentos que se conservan en salmuera.
El vinagre de manzana es un potente líquido capaz de reducir la inflamación corporal en pocos lapsos de tiempo, está compuesto por antioxidantes, propiedades antiinflamatorias, vitaminas, minerales y ciertas proteínas que mantienen nutrido al organismo. Por otro lado, el bicarbonato de sodio es un neutralizador de ácidos y al mezclarlo con el vinagre de manzana se crea un regulador de la presión arterial casero. Combina una cucharada del líquido con una cucharadita de bicarbonato en un vaso con agua y lo consumes dos veces al día, uno antes de desayunar y otro antes de dormir. 
Incluye una amplia variedad de frutas y verduras ricas en potasio a tu dieta. Los científicos generalmente coinciden en que el potasio es un complemento vital para cualquier dieta diseñada para bajar la presión arterial. Fuentes buenas de potasio incluyen guisantes, bananas, papas, tomates, jugo de naranja, frijoles(alubias,habichuelas, porotos) rojos, melón, melón dulce y pasas.
Se trata de un té muy saludable que no solamente te va a ayudar a bajar la presión arterial sino que también te va a ser de gran beneficio para la salud en general ya que los ingredientes que contiene están repletos de propiedades nutricionales y medicinales que se han utilizado por mucho tiempo para tratar una gran variedad de condiciones de salud.
Leche materna. Los estudios han demostrado que los bebés que son alimentados con leche materna durante más de 12 meses tienen un riesgo mucho menor de desarrollar hipertensión. Los investigadores creen que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los mismos que se encuentran en el pescado graso) en la leche materna proporcionan un efecto protector en los recién nacidos.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en Ingles), así como la mayoría de los cardiólogos recomiendan lo que se llama la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), que es un plan de alimentación flexible pero equilibrado que se basa en estudios patrocinados por el NHLBI. El plan se enfoca en consumir verduras, frutas, productos lácteos sin grasa y bajos en grasa, granos enteros, pescado, aves y frijoles y limitar el sodio, dulces, bebidas azucaradas y carnes rojas. Con una dieta que no implica “alimentos especiales” y es relativamente fácil de seguir, puede ayudarte a perder unas cuantas libras, así como reducir tu presión arterial.

Sufrir alteraciones en la tensión puede llegar a generar numerosos problemas, algunos de ellos graves. Los episodios de crisis pueden tener consecuencias como infartos y daños cerebrales, causando daños a órganos vitales (el corazón, los riñones o el cerebro), por lo tanto, es de vital importancia hacer caso de los especialistas y llevar un control exhaustivo para minimizar los riesgos.
Muchas gracias por participar en nuestro blog y contarnos tu caso. En los cuadros de estrés excesivo, existe todo un catálogo de alteraciones hormonales, entre las que el cortisol y la adrenalina son las más comunes. No en vano son denominadas como “las hormonas del estrés”. El exceso continuado en la segregación de adrenalina nos provoca, entre otras consecuencias, cansancio generalizado, dolor físico y fatiga, problemas de concentración y memoria, mayor irritabilidad, insomnio, etc.
Si no estás conforme con las prescripciones de tu médico, o tienes dudas sobre los efectos secundarios que las mismas puedan tener, nuestra recomendación es que consultes con otro profesional de manera presencial, ya que solo mediante el estudio de todas las pruebas y en su caso, la realización de pruebas adicionales, puede justificarse la adopción de un tratamiento farmacológico.
El alcohol puede ser bueno y malo para la salud. En cantidades pequeñas, puede disminuir la presión arterial en 2 a 4 mm Hg; sin embargo, ese efecto protector se pierde cuando se bebe en exceso, lo que generalmente significa más de una bebida diaria para las mujeres y hombres mayores de 65 años, o más de dos bebidas diarias para los hombres de 65 años o menos. Por otro lado, si usted normalmente no consume alcohol, no debe empezar a hacerlo como un medio de reducir la presión arterial porque los posibles daños del consumo de alcohol superan las ventajas.
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