Te verán en seguida si tienes síntomas de preeclampsia (como hinchazón, aumento súbito de peso, dolores de cabeza severos persistentes, cambios en la visión, dolor abdominal superior o molestias, náuseas o vómitos) o signos de placenta abrupta (como pérdidas leves o sangrado vaginal, o dolor o molestia en el útero). Si tú o el bebé presentan cualquier señal de problemas, probablemente te hospitalizarán y es posible que te recomienden tener a tu bebé ahora.
La dieta juega un papel importante en la conformación de tu salud. Los hipertensos debéis seguir una dieta estricta sin de sal (más bien, sin sodio). El consumo diario de sodio debe ser inferior a 1.500 mg. Incluye en tus comidas alimentos frescos y no procesados, como verduras de hoja verde, cítricos, cereales integrales, brotes, frutos secos, legumbres y pescados de agua fría como el salmón y el atún. Todo debe ser cocinado en aceite de oliva, ya que es un medio de bajo contenido en grasa. Evita la cafeína, el exceso de azúcares, las comidas rápidas, las grasas animales, la salsa de soja, el queso y otras cosas de este tipo que tienen alta cantidad de calorías.

Cuando la hipertensión está presente antes del embarazo, y si ésta es moderada o severa, es probable que ya se esté tomando medicación. En este caso es conveniente consultar al médico, en primer lugar porque la presión durante los primeros meses del embarazo suele ser más baja y puede que la medicación no sea necesaria o haya que disminuir la dosis, y en segundo lugar porque pudiera estar contraindicada durante el periodo de gestación.
El alcohol puede ser bueno y al mismo tiempo malo para tu salud. Si bebes alcohol solo con moderación, generalmente una bebida por día para las mujeres o dos por día para los hombres, puedes reducir potencialmente tu presión arterial en aproximadamente 4 mm Hg. Una bebida equivale a 12 onzas (355 mililitros) de cerveza, 5 onzas (148 mililitros) de vino y 1.5 onzas (44 mililitros) de licor con una graduación alcohólica del 40 %.
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