Si es posible, evita usar betabloqueantes para tratar la presión arterial (como pueden ser las pastillas Atenolol, Metropol o Seloken). Son menos efectivos y causan más efectos secundarios (como disminución de la potencia, fatiga y ganancia de peso). Estos medicamentos pueden, sin embargo, funcionar en el caso de enfermedades cardíacas (como una angina).

Pickering TG, et al. Recommendations for blood pressure measurement in humans and experimental animals: Part 1: blood pressure measurement in humans: a statement for professionals from the Subcommittee of Professional and Public Education of the American Heart Association Council on High Blood Pressure Research. Hypertension. 2005 Jan;45(1):142-61.
La gravedad no radica en la presión alta en sí misma sino en las alteraciones que pueden estar detrás. En concreto, la hipertensión puede ser la primera manifestación de un trastorno peligroso llamado preeclampsia, que puede dañar tanto a la madre como al bebé. Por ello, cuando aparece hipertensión es necesario hacer un estudio y un seguimiento, ya que en algunos casos es necesario terminar el embarazo mediante la inducción del parto o una cesárea. Obviamente, es vital que los médicos tengan presentes las características de los diferentes tipos de hipertensión.
Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla.
La sal es el mayor enemigo de la presión arterial, por lo que debe controlarse la cantidad que se consume. Las recomendaciones más actuales sugieren no superar los 5 g de sal diarios en el caso de los adultos. Esta cantidad incluye la sal añadida y la que contienen los alimentos de forma natural, por lo que, además de controlar la sal que se añade, es útil leer las etiquetas de los alimentos para comprobar cuánta sal contienen.

Hay varias causas posibles de presión arterial alta durante el embarazo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre. Incluyen sobrepeso u obesidad, un estilo de vida inactivo, fumar, beber alcohol, embarazar por primera vez, llevar a más de un niño, tener 40 años o más, y tener antecedentes familiares de enfermedad renal, preeclampsia o hipertensión crónica.
Un estudio de 2013 publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology señala que el aumento de peso gestacional es un factor de riesgo para los trastornos hipertensivos durante el embarazo. De hecho, el aumento de peso en el embarazo temprano puede ser un objetivo potencial para las intervenciones dirigidas a reducir el riesgo de hipertensión.

Además de todos los efectos dañinos que el alcohol produce en la salud, también aumenta directamente la presión arterial. Según creen los expertos, esta sustancia activa en nuestro organismo la producción de adrenalina, que contrae los vasos sanguíneos, haciendo que la presión arterial aumente. Aproximadamente entre el 5% y el 7% de los casos de hipertensión están relacionados con el alcoholismo. Aunque se suele abogar por un consumo moderado, lo mejor es no tomar ni una gota.


El peso es un factor que puede hacer que nuestra presión arterial aumente. Si sobrepasas el peso estipulado como saludable según tu índice de masa corporal, inmediatamente te conviertes en un candidato con posibilidades de sufrir hipertensión. Es por esto que siempre es una buena idea conocer cuál es nuestro índice de masa corporal para conocer en qué medida nuestro peso debe preocuparnos.
Siempre que las medidas se hayan hecho de forma correcta, con un medidor de presión arterial certificado, obtendrás unos resultados tan precisos como los que obtendrías en una clínica médica. De hecho, en Suecia una investigación mostró que en los consultorios médicos a veces se toma la presión arterial de forma inadecuada, con el paciente tumbado; así que quizá incluso estés obteniendo resultados más precisos en casa.
Por otra parte, se han realizado investigaciones en las cuales se ha observado que el consumo elevado de fructuosa puede verse reflejado en un aumento de la presión arterial. No obstante, en otros estudios se evidencio que el consumo de fructuosa en sí no es el problema; más bien, es el consumo en exceso de los hidratos de carbono o carbohidratos malos el problema principal.
Buenos días doctor. Tengo 52 años y he presentado de manera esporádica 3 episodios de alta tensión, con intervalos de un año, aproximadamente, se me refleja con in intenso dolor de cabeza que me llevan a la clinica y encuentran que tengo la tensión elevada, me atienden la urgencia dándome captopril para estabilizar la tensión. Que podría causarme esta subida de tensión. Por ello la médica anoche me dijo que yo sufro de tensión, pues no era normal que esta se subiera, sin padecer de tensión. Me mando inclusive a tomar captopril de 50 mg diaria. Eso puede ser cierto. ? Gracias

Si bien hay fármacos para regular la presión arterial, existen también remedios naturales que ayudan a prevenir los síntomas de la hipertensión. Pues a menudo un solo fármaco para la presión arterial no es suficiente para controlarla, y los efectos secundarios son regularmente frecuentes en pacientes con esta afección. Por esta razón te compartimos remedios caseros para reducir la presión arterial:


Muchas gracias por participar y compartir con nosotros tu situación. Deberías, en primer lugar, acudir a otro médico y contarle tus síntomas. Por nuestra parte, estaríamos encantados de recibirte en nuestros centros y poder ayudarte. Nuestra primera cita es siempre gratuita y sin compromiso, por lo que puedes llamar en cualquier momento al 91 770 58 85 y reservar tu hora. De ese modo, podremos enseñarte bien nuestras técnicas y metodología y todo lo que hacemos, y asimismo conocer más en profundidad tu caso y poder ofrecerte las mejores soluciones. Estamos en Madrid y Jaén.
Creemos que no se trata tanto de no participar en eventos concretos, sino de llevar un control de tu problema y sobre todo en el día a día intentar adquirir herramientas que te permitan controlar tu estrés, que siempre está muy ligado a la hipertensión. Por lo demás, las rutinas de ejercicio han de ser adecuadas a las circunstancias. Como todo, con precaución y control tienes que ir viendo tú mismo si tu problema se va resolviendo, y aunque el ejercicio con moderación es bueno, tampoco forzar demasiado es aconsejable.
Lleva un registro de tus niveles de sodio. En los Estados Unidos, la dieta de muchas personas incluye hasta 5000 mg (5 g) de sodio al día, lo que los profesionales de la salud consideran demasiado perjudicial para el organismo. Aunque por lo general no debes y no puedes eliminar el sodio por completo, es esencial tratar de consumir menos de 2 g (2000 mg) al día. Para lograrlo, lleva un registro de tu consumo diario de sal o sodio, y evita al máximo el consumo de sodio.[4]
Gracias por comentar. Es complicado emitir recomendaciones concretas por este medio, por lo que nuestra recomendación es que pidáis vuestra cita gratuita y sin compromiso en el 91 770 58 85 para acudir a cualquiera de nuestros centros, en los que nuestros profesionales cualificados podrán atenderos suficientemente sin compromiso alguno por vuestra parte.
Si los síntomas empeoran, o si el bebé no está creciendo lo suficiente, o si ya tienes 37 semanas de gestación, es posible que te induzcan el parto o te hagan una cesárea (dependiendo de la situación) a pesar de que el bebé sea prematuro. Si no es necesario que el bebé nazca de inmediato, probablemente permanezcas en el hospital para que tú y él puedan ser vigilados de cerca y así tu hijito tenga más tiempo para madurar.

La fructosa se descompone en una variedad de productos de desecho que son malos para su cuerpo, uno de ellos es el ácido úrico. El ácido úrico eleva la presión arterial al inhibir el óxido nítrico en los vasos sanguíneos. El óxido nítrico ayuda a que sus vasos mantengan su elasticidad, por lo que la supresión de óxido nítrico conduce a un aumento de la presión arterial.
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