Comer sin sal. Casi lo primero que suele recomendar el médico a los pacientes con presión alta es quitarse la sal de las comidas. Sin embargo, solo 2 de cada 10 personas son sensibles a la sal y pueden llegar a mejorar con esta medida. Descubre algunos alimentos con sal oculta... ¡y evítalos! Beneficios del potasio. 
Estudios recientes recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio más que reducir drásticamente la sal. Los más ricos en potasio son frutas (plátano, chirimoya) y verduras (acelgas, espinacas, coles). Otros serían los lácteos, las legumbres, las setas (champiñón) y los frutos secos.
Los analgésicos comunes (llamados antinflamatorios no esteroides, AINE) pueden aumentar la presión arterial al inhibir la producción de sal en los riñones. Esto incluye las pastillas de venta libre como Ipren, Ibumetin, Ibuprofeno, Dicoflenaco y Naproxeno, además de los medicamentos que se dan con prescripción como Celebra. Los analgésicos con la sustancia activa paracetamol son mejores para la presión arterial.
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El médico que esté siguiendo el tratamiento de tu marido es el adecuado para aconsejarte nen cuanto a la parte relacionada con medicamentos, pruebas de evaluación, etc. Nosotros aplicamos con éxito protocolos concretos diseñados para reducir la tensión, siempre previa evaluación exhaustiva y basándonos tanto en la relación que la hipertensión suele tener con estados excesivos de estrés como en las características personales del cliente. No dudes en contactar si necesitas acudir a nuestros tratamientos, y en cualquier caso síguenos en redes sociales (Facebook, Twitter) y a través de nuestro blog para seguir recibiendo consejos útiles de mejora de tu salud y bienestar.


Lo primero, consulta con tu especialista y sigue sus consejos y prescripciones. Por otro lado, consulta tus síntomas y sigue nuestrs consejos sobre cambios en hábitos y estilo de vida. Si lo consideras, y siempre previa evaluación, estaremos encantados de ofrecerte nuestro programa de control de estrés, una de cuyas consecuencias positivas es el mayor control y equilibrio de la tensión arterial.
Por otra parte, se han realizado investigaciones en las cuales se ha observado que el consumo elevado de fructuosa puede verse reflejado en un aumento de la presión arterial. No obstante, en otros estudios se evidencio que el consumo de fructuosa en sí no es el problema; más bien, es el consumo en exceso de los hidratos de carbono o carbohidratos malos el problema principal.
La presión arterial generalmente aumenta a medida que el peso también lo hace. Perder unos 4,5 kilogramos puede servir para reducir la presión arterial. De manera general, mientras más peso se pierde, más desciende la presión arterial. Perder peso también potencia la acción de los medicamentos antihipertensivos. Aparte de perder peso también se aconseja vigilar el tamaño de la cintura. Cuando hay mucho peso distribuido alrededor de la cintura, se corre más riesgo de sufrir hipertensión.

Te recomendamos seguir los consejos del médico de tu marido, ya que es él el que tiene toda la información y conoce suficientemente su caso. Te recomendamos seguir nuestro blog y redes sociales, donde encontrarás consejos y pautas prácticas y útiles para controlar el estrés y conocer los mejores hábitos para el control de la hipertensión. No es tanto realizar ejercicio en un momento concreto como cambiar de hábitos y llevar una vida saludable, además de por supuesto seguir las recomendaciones médicas en cuanto a la prescripción de medicación.
Entre algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que puedes intentar hacer para reducir la presión arterial se incluyen: caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar o bailar. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos posteriores de recuperación de actividad más ligera. El entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducir la presión arterial. Intenta incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana. Habla con tu médico acerca de cómo elaborar un programa de ejercicios.
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