El nivel de la presión sanguínea es uno de los indicadores más importantes del estado de salud en el embarazo y, sin embargo, no se controla lo suficiente. La presión arterial durante el embarazo debería controlarse con frecuencia, incluso cuando no se han tenido problemas con anterioridad. Los cambios físicos relacionados con esta etapa pueden alterar los valores de la presión sin previo aviso, lo que puede llegar a provocar complicaciones serias. En el fondo, es sencillo: sólo hay que comprobar la tensión de forma regular.
Entendemos que tu médico tiene suficiente conocimiento de tu caso para realizar la prescripción de los medicamentos que te ha comentado. En nuestro blog y redes sociales puedes encontrar consejos prácticos que te ayuden a complementar el posible tratamiento farmacológico con cambios de hábitos, pautas de control de estrés y ansiedad, etc. para evitar el temible y perjudicial círculo vicioso del estrés que puede empeorar o agravar los síntomas.
Preeclampsia. Sucede cuando la mujer embarazada tiene alta presión arterial y señales de que algunos de sus órganos, como los riñones y el hígado, no están funcionando bien. Las señales y los síntomas de la preeclampsia incluyen tener proteína en la orina, cambios en la visión y dolores de cabeza severos. La preeclampsia puede ser una condición de salud grave. Aunque tenga preeclampsia leve, usted necesita tratamiento para que no empeore. Sin tratamiento, la preeclampsia puede causar daño renal, del hígado y del cerebro. En casos pocos comunes, puede resultar en una condición muy grave llamada eclampsia y síndrome HELLP. La eclampsia puede causar convulsiones y resultar en una coma. El síndrome HELLP sucede cuando tiene problemas graves de la sangre y del hígado.
La sal es la principal causante de la retención del líquido agregando mucha más presión a nuestro organismo. Debemos consumir menos de una cucharadita de sal al día. Ten en cuenta que entre el 35%-40% de la población de España es hipertensa, y buena parte de la culpa la tiene el excesivo consumo de sal que realizamos. Los españoles consumen aproximadamente el doble de la cantidad de sal recomendada, y rara vez apuestan por sales naturales o alternativas, como la sal marina. Es evidente que la sal sirve para aportar nutrientes necesarios para el organismo y que también aporta sabor a las comidas, pero hay que vigilar su consumo e intentar limitarse a los 2 gramos por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por ello, evitar la hipertensión es fundamental, y más aún si nos imaginamos lo delicado de nuestro equilibrio corporal. Lo más importante para poder regularla es intentar no exponerse a escenarios abrumadores, no tener una vida sedentaria y procurar no consumir alcohol ni sodio en exceso. Pero esto, en el actual estilo de vida, puede verse medianamente lejano. 
Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de potasio de al menos 3510 mg al día para evitar la hipertensión, pues este mineral es capaz de eliminar el sodio y reducir la presión arterial. Para conseguirlo, en tu cesta de la compra no deben faltar frutas como los plátanos o las papayas, tubérculos como las patatas o las verduras de hojas verdes. Tampoco olvides los lácteos como leche o yogur, las legumbres como los frijoles y los guisantes, y frutos secos, especialmente nueces. 
Para tratar la enfermedad es necesario, ya que es peligroso por aumentos agudos de presión – crisis hipertónicas, que conducen a apoplejía, problemas con la circulación cerebral, e incluso a la muerte. En tales ataques, la presión del paciente puede alcanzar niveles críticos de 200/120 o más unidades. Cuando se trata una enfermedad de este tipo, la probabilidad de efectos secundarios es muy alta. El hígado, el páncreas, el sistema urinario sufren.
Creemos que no se trata tanto de no participar en eventos concretos, sino de llevar un control de tu problema y sobre todo en el día a día intentar adquirir herramientas que te permitan controlar tu estrés, que siempre está muy ligado a la hipertensión. Por lo demás, las rutinas de ejercicio han de ser adecuadas a las circunstancias. Como todo, con precaución y control tienes que ir viendo tú mismo si tu problema se va resolviendo, y aunque el ejercicio con moderación es bueno, tampoco forzar demasiado es aconsejable.
Tu proveedor de atención médica podría sugerirte inducir el trabajo de parto antes de la fecha de parto prevista para evitar complicaciones. El momento de la inducción se determinará en función de cuán bien controlada esté la presión arterial, si tienes una lesión orgánica terminal y si tu bebé tiene complicaciones, como restricción del crecimiento intrauterino debido a la hipertensión.
Estudiante de Pedagogía Infantil en la Universidad del Quindío y redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital.
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