¿Te pasas horas con ruido de fondo? Si cada día estás expuesta a ruido de tráfico, del aparato de aire acondicionado, del ventilador de tu ordenador, etc,, seguro que contribuye a tu estrés. Aunque no seas consciente, el ruido te va calando, te estresa y acaba teniendo efecto en la tensión. Evítalo al máximo y, si es necesario, ponte tapones para dormir.
Asimismo, podría ordenar una serie de pruebas de sangre y pedirte que recojas orina durante 24 horas para comprobar que no hay proteína (ésta es una prueba más sensible que las tiras de orina que se hacen en las visitas prenatales). Estas pruebas de laboratorio ayudarán a determinar si tienes preeclampsia y vigilar así cualquier cambio en esta enfermedad.
La presión arterial alta es una condición relativamente común que resulta cuando la fuerza de tu sangre contra las arterias es lo suficientemente alta que eventualmente causará problemas cardíacos adicionales. Tu presión arterial está determinada por la cantidad de sangre que tu corazón bombea en comparación con la cantidad de resistencia al flujo sanguíneo en tus arterias.
La gravedad no radica en la presión alta en sí misma sino en las alteraciones que pueden estar detrás. En concreto, la hipertensión puede ser la primera manifestación de un trastorno peligroso llamado preeclampsia, que puede dañar tanto a la madre como al bebé. Por ello, cuando aparece hipertensión es necesario hacer un estudio y un seguimiento, ya que en algunos casos es necesario terminar el embarazo mediante la inducción del parto o una cesárea. Obviamente, es vital que los médicos tengan presentes las características de los diferentes tipos de hipertensión.
Este cardiólogo señala que el tratamiento está basado en un gran número de estudios con cientos de miles de pacientes, que han demostrado que la reducción de 10 mmHg en la presión sistólica (la “alta”) y 5 mmHg en la presión diastólica (la “baja”) reduce la mortalidad entre un 10 y un 15 por ciento; el ictus, un 35 por ciento; los eventos coronarios (infarto y angina de pecho), un 20 por ciento; y la insuficiencia cardiaca, un 40 por ciento. Todo esto independientemente de otros factores.
Ninguno de ellos es inicialmente sencillo -reconoce Rodilla-, en especial cuando durante muchos años se han ejercitado hábitos contrarios. Sin embargo, tanto reducir el consumo de sal como acostumbrarse a la dieta mediterránea o iniciar la práctica de ejercicio físico de manera regular suelen ser metas accesibles que, en mayor o menor grado, consigue alcanzar un gran número de pacientes. Mucho más difícil es la reducción de peso y dejar de fumar.

Una presión arterial alta de forma ligera o moderada casi nunca presentará síntomas evidentes (a veces puedes tener un ligero dolor de cabeza). Una presión arterial muy alta puede darte dolores de cabeza intensos, fatiga y nauseas. La presión arterial alta es el resultado de un aumento de líquidos y sal en la sangre, y también de unas paredes de los vasos sanguíneos más gruesas y duras de lo normal.

Gracias por participar. La tensión alta es siempre peligrosa, por lo que te recomendamos seguir en todo momento las prescripciones de tu médico y ante cualquier duda acudir de nuevo al especialista, ya que por este medio no es conveniente ni profesional estudiar tu caso sin tener una evaluación completa. Recuerda que la hipertensión es en muchos casos consecuencia de unos hábitos poco saludables que podemos sin duda mejorar, pero insistimos en que es tu médico el que debe aconsejarte sobre la mediación en función del control que se haga de tu caso concreto. Nosotros pertenecemos a la Sociedad Española de Hipertensión y con nuestras técnicas ayudamos a rebajar el estrés y por tanto en muchas ocasiones a conseguir nivelar los niveles de tensión, pero siempre de manera controlada y supervisada por los profesionales adecuados.
Cada cigarrillo que fumas reduce tu presión arterial durante varios minutos después de terminarlo. Dejar de fumar ayuda a que la presión arterial vuelva a la normalidad. Dejar de fumar puede reducir el riesgo de una enfermedad cardíaca y mejorar tu salud en general. Las personas que dejan de fumar pueden vivir más tiempo que aquellas que nunca lo hacen.
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