Mientras que la hipertensión puede afectar a cualquier persona, las mujeres embarazadas están en un riesgo creciente. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, un número creciente de mujeres embarazadas en los Estados Unidos sufren de hipertensión. De hecho, según la asociación americana del embarazo, la tensión arterial alta afecta cerca de 6 a 8 por ciento de mujeres embarazadas.


Si tiene menos de 37 semanas de embarazo, su proveedor de salud vigilará de cerca a usted y a su bebé. Esto incluye tomarle pruebas de sangre y orina. El monitoreo del bebé a menudo implica ultrasonido, control de la frecuencia cardíaca y del crecimiento del bebé. Es posible que necesite tomar medicamentos para controlar la presión arterial y prevenir convulsiones. Algunas mujeres también reciben inyecciones de corticoides para ayudar a que los pulmones del bebé maduren más rápido. Si la preeclampsia es grave, es posible que su proveedor desee que el bebé nazca más temprano.
Llevar una alimentación que contenga gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa y que reduzca las grasas saturadas y el colesterol puede disminuir tu presión arterial hasta en 11 mm Hg si tienes presión arterial alta. Este plan de alimentación se conoce como dieta de enfoque alimentario para detener la hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH).
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