La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) informa que, aunque el estrés no causa enfermedades del corazón, es un contribuyente importante a la presión arterial más alta y a niveles reducidos de bienestar general. Reducir el estrés es una manera eficaz de bajar la presión arterial y aumentar tu bienestar general. Trata de reducir el estrés mediante la evaluación de tus prioridades y elimina aquellas actividades que te traigan mucha presion. Incluye a tu rutina actividades relajantes como el yoga, e incluso la meditación.
El yoga prenatal es una de las mejores maneras de mantener su nivel de estrés bajo control. El estrés puede causar presión arterial elevada, independientemente de si está embarazada. Al mismo tiempo, el estrés durante el embarazo se ha relacionado con el nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y un mayor desarrollo y problemas de comportamiento en el niño.
Durante el embarazo, cualquier medicamento que la mujer tome afectará al bebé en desarrollo. Algunas medicaciones son aptas para embarazadas, y otras no. En caso de hipertensión el tratamiento es relmente importante para evitar complicaciones mayores, por lo que es sumamente importante que veas a tu médico obstetra regularmente para controlar tu presión y dirigirse inmediatamente a una guardia médica en caso de un episodio de presión alta.
Debido a que la alta presión puede afectar el flujo de sangre a la placenta, si te diagnostican hipertensión gestacional, el doctor pedirá que te hagan una ecografía (ultrasonido) para asegurarse de que el bebé está creciendo bien y ver si tienes una cantidad normal de fluido amniótico. También puede pedir que hagan un perfil biofísico (BPP) del bebé al mismo tiempo para comprobar que está bien. Y en ciertos casos, es posible que pida una ecografía Doppler para comprobar el fluido de sangre a tu bebé.
Si no estás conforme con las prescripciones de tu médico, o tienes dudas sobre los efectos secundarios que las mismas puedan tener, nuestra recomendación es que consultes con otro profesional de manera presencial, ya que solo mediante el estudio de todas las pruebas y en su caso, la realización de pruebas adicionales, puede justificarse la adopción de un tratamiento farmacológico.
Así, conviene evitar los aperitivos de bolsa, carnes y quesos curados, encurtidos y anchoas, productos ahumados (salmón/trucha y beicon en particular), comida rápida, salsas como el kétchup o la mayonesa o los frutos secos salados. También deben controlarse las cantidades de pan, los mariscos y escurrir bien los alimentos que se conservan en salmuera.
Habría que hacer un seguimiento continuado de tus niveles de tensión para saber exactamente el patrón y así poder definir bien en qué y cómo te afecta. El estrés está asociado a la subida de la tensión, si bien existen otros elementos que deberían ser valorados por tu médico, por lo que sí te recomiendo que te hagas una revisión y en cualquier caso siempre te vendrá bien seguir un programa de control de estrés.
Las consultas regularles con el médico también son claves para controlar tu presión arterial. Si tu presión arterial está bien controlada, consulta al médico respecto de con qué frecuencia debes controlarla. El médico puede sugerir controlarla diariamente o con menor frecuencia. Si cambias tus medicamentos u otros tratamientos, el médico puede recomendarte que controles tu presión arterial dos semanas después de los cambios de tratamiento y una semana antes de tu próximo turno.
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