También se ha demostrado que el ejercicio, en combinación con un suplemento de L-arginina corrige el funcionamiento anormal de los vasos sanguíneos padecido por personas con insuficiencia cardíaca crónica. Sin embargo, yo vería esto más como un enfoque de medicamentos y no necesariamente como un suplemento que debería utilizar para optimizar su salud en general.

El médico diagnostica la hipertensión si hay una tendencia a un aumento regular de la presión arterial a un nivel superior a 139/89 mm Hg. Si la hipertensión se vuelve crónica, el médico prescribe una ingesta sistemática de ciertos medicamentos y un control diario de la presión. La peculiaridad de esta patología es que los medicamentos se toman de por vida. En el período de las exacerbaciones, en la primavera y en el otoño.

Tómese sus medicinas y vigile su presión arterial. Tómese regularmente los medicamentos que le receten y no deje de hacerlo, a menos que sea por recomendación de su prestador de servicios de salud. La hipertensión tiende a empeorar con la edad y uno no puede saber si su presión arterial está alta sólo por cómo se siente, así que vaya con su prestador de servicios de salud para que le tome la presión periódicamente.  Quizás también quiera comprar un tensiómetro casero, que puede encontrar en muchas farmacias, para medir su presión arterial con más frecuencia.  Su prestador de servicios de salud o su farmacéutico pueden ayudarle a escoger el dispositivo adecuado.  Muchas farmacias también tienen aparatos para medir la presión que pueden usarse en la tienda.
A medida que usted envejece, la presión arterial alta, especialmente la hipertensión sistólica aislada, es más común y puede aumentar el riesgo de graves problemas de salud. El tratamiento, especialmente si tiene otros trastornos médicos, requiere una evaluación continua y conversaciones con el médico para lograr el mejor balance entre reducir riesgos y mantener una buena calidad de vida.
Si bien hay fármacos para regular la presión arterial, existen también remedios naturales que ayudan a prevenir los síntomas de la hipertensión. Pues a menudo un solo fármaco para la presión arterial no es suficiente para controlarla, y los efectos secundarios son regularmente frecuentes en pacientes con esta afección. Por esta razón te compartimos remedios caseros para reducir la presión arterial:
Te recomendamos seguir los consejos del médico de tu marido, ya que es él el que tiene toda la información y conoce suficientemente su caso. Te recomendamos seguir nuestro blog y redes sociales, donde encontrarás consejos y pautas prácticas y útiles para controlar el estrés y conocer los mejores hábitos para el control de la hipertensión. No es tanto realizar ejercicio en un momento concreto como cambiar de hábitos y llevar una vida saludable, además de por supuesto seguir las recomendaciones médicas en cuanto a la prescripción de medicación.

La preeclampsia es una hipertensión arterial que aparece en la segunda mitad del embarazo. Va acompañada de presencia de proteínas en la orina y, a veces, una rápida hinchazón generalizada (en una semana se puede ganar medio kilo o más). Si se mantiene como preeclampsia leve, no pasa nada, no necesita tratamiento médico. Sin embargo, ante la posibilidad de que se agrave, un buen diagnóstico requiere el ingreso hospitalario de la mujer para seguir su evolución durante los primeros días y vigilar en todo momento que no se agrave. Esta vigilancia estrecha consiste en analíticas de sangre y orina (para saber que no es grave para la madre) y ecografías Doppler (para saber que no es grave para el bebé).
Estudiante de Pedagogía Infantil en la Universidad del Quindío y redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital.
Cuando la hipertensión está ligada al embarazo, ésta suele aparecer a partir de las 28 semanas de embarazo, aunque puede hacerlo antes, y, generalmente, cuanto antes lo haga, más grave suele ser. En aproximadamente un 2-5% de los embarazos, además de hipertensión, las mamás tendrán preeclampsia, y, aunque en la mayor parte de los casos la pre-eclampsia, controlada de cerca, no es grave, en algunos puede serlo, tanto para la madre como para el bebé. Aunque no se conoce a ciencia cierta el origen de la preeclampsia, parece que el sobrepeso es un factor a tener en cuenta, así como la ganancia elevada de peso durante el mismo, por lo que conviene cuidar minuciosamente la dieta.
Los embarazos de alto riesgo suelen necesitar asesoramiento especializado y el cuidado de un especialista de la salud. Lo más probable es ver un Perinatólogo- un obstetra que se especializa en la atención de embarazos de alto riesgo. Perinatólogos dan atención especializada a las mujeres que tienen condiciones médicas pre-existentes, así como las mujeres que desarrollan complicaciones durante el embarazo. Aprenda acerca de algunas de las complicaciones más comunes del embarazo aquí.
Quien tiene bajos los niveles de vitamina C suele tener la tensión más alta. Por lo que que para prevenir la hipertensión no está de más incluir en la dieta alimentos con mucha vitamina C. Entre ellos destaca la naranja ya que, además de ser fuente de esta vitamina, es rica en bioflavonoides, unos pigmentos antioxidantes que mejoran la permeabilidad de los capilares venosos, lo cual mejora la hipertensión.
El azúcar y los carbohidratos refinados están presentes en una gran cantidad de alimentos, especialmente los procesados, como la bollería industrial, y los precocinados, y su consumo excesivo puede provocar diabetes y obesidad, enfermedades que en la mayoría de casos derivan en hipertensión. Cuando tomamos algo que contiene azúcar, ésta pasa al torrente sanguíneo de una manera muy rápida, y a su vez se reduce la cantidad de óxido nítrico, un compuesto que dilata las venas y las arterias, por lo que la presión arterial aumenta.
Consume alimentos ricos en omega 3. La dieta de muchas personas es pobre en ácidos grasos omega 3 (aceite de pescado) y equilibrar esta deficiencia ayuda a bajar la presión arterial de forma natural. Consume pescado al menos dos veces por semana, puesto que así obtendrás ácidos grasos omega 3, reducirás los triglicéridos y mejorarás la salud cardiaca en general.[10]

La sal es la principal causante de la retención del líquido agregando mucha más presión a nuestro organismo. Debemos consumir menos de una cucharadita de sal al día. Ten en cuenta que entre el 35%-40% de la población de España es hipertensa, y buena parte de la culpa la tiene el excesivo consumo de sal que realizamos. Los españoles consumen aproximadamente el doble de la cantidad de sal recomendada, y rara vez apuestan por sales naturales o alternativas, como la sal marina. Es evidente que la sal sirve para aportar nutrientes necesarios para el organismo y que también aporta sabor a las comidas, pero hay que vigilar su consumo e intentar limitarse a los 2 gramos por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Considera una dieta baja en sodio, sal y otros aditivos. Si bien el sodio ayuda a regular los procesos eléctricos en los nervios y los músculos, pero el exceso retiene los líquidos provocando que la sangre tenga mayor volumen –facilitando el desarrollo de la presión alta–. Se debe tomar en cuenta las etiquetas, comprar alimentos sin sal, bajos en sal o sodio y cocinar sin sal; comidas procesadas, preparadas, enlatadas o embotelladas, como las carnes, pepinillos, sopas, tocino, jamón, salchichas, etcétera. Otros productos procesados son los que contienen glutamato monosódico y carbohidratos blancos, tales como mostaza preparada, salsa mexicana, salsa picante, salsa de soya, ketchup, salsa barbicue, panes, bebidas azucaradas, grasas dietéticas, entre otras.


Tal y como te contestamos en nuestra respuesta, este es un medio muy limitado para emitir consejos y prescripciones, por lo que te remitíamos a tu médico especialista para consultas como las que planteabas, que ni debemos ni podemos realizar sin una adecuada evaluación y conocimiento del caso concreto, que en ningún caso puede darse por medio de internet, como podrás entender.
Hipertensión gestacional: Es la presión arterial alta que desarrolla mientras está embarazada. Comienza después de las 20 semanas de embarazo. Por lo general, no tiene otros síntomas. En muchos casos, no le hace daño a usted ni a su bebé, y desaparece durante las 12 semanas después del parto. Sin embargo, aumenta el riesgo de hipertensión en el futuro. A veces puede ser grave, lo que puede provocar bajo peso al nacer o nacimiento prematuro. Algunas mujeres con hipertensión gestacional terminan desarrollando preeclampsia
Cuando el cuerpo participa en actividades físicas, a tu corazón le costará menos esfuerzo bombear la sangre y sus paredes se fortalecerán. En caso contrario, es decir, de inactividad, la presión de la sangre en las arterias disminuirá y la actividad súbita aumentará la presión por diez. Así que debes mantener un ritmo constante. Las personas obesas pueden realizar actividades como correr suavemente, nadar, caminar, subir escaleras y pasear con mascotas.
Su proveedor de salud controlará su presión arterial y orina en cada visita prenatal. Si su presión arterial es alta (140/90 o más), especialmente después de la semana 20 de embarazo, es probable que su proveedor le pida algunas pruebas, como análisis de sangre u otras pruebas de laboratorio para buscar proteínas adicionales en la orina y otros signos de la enfermedad.

Si tu presión sanguínea es peligrosamente elevada,  (una lectura de presión sanguínea de 160/110 o más alta), te darán medicación para hacer descender la presión sanguínea y te hospitalizarán hasta que tengas al bebé. Si tienes 34 semanas o más de embarazo, podrían inducirte el parto o hacerte una cesárea. Si todavía no tienes 34 semanas, probablemente te den corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé y otros órganos.


Ya que a menudo la presión arterial alta pasa desapercibida, es frecuente vivir con ella sin darse cuenta durante algún tiempo. Y puesto que es un factor de riesgo, puede ser sensato comprobar la presión arterial cada pocos años, incluso si te sientes sano en general. Este consejo va dirigido especialmente a personas de mediana edad o mayores, ya que la hipertensión es más común con la edad.
Prueba con la respiración controlada. Las técnicas de respiración, tales como la respiración diafragmática, puede ayudar a calmar el cuerpo y la mente, y calmar el estrés. Además, al usar el diafragma (el músculo ubicado en la base de los pulmones) harás que tu respiración sea más potente y reducirá el esfuerzo de los demás músculos del cuello y del pecho.[7]

“Es importante recordarles a todos los profesionales de la salud que debemos armarnos con todas las herramientas del arsenal”, dijo. “Eso incluye medicamentos y procedimientos, por supuesto, pero realmente necesitamos aprender más sobre medicina de estilo de vida, y muchas de esas brechas que se crean durante nuestro entrenamiento, realmente necesitamos pasar tiempo llenando para que tengamos las herramientas disponibles para tratar enfermedades”. mejor, y más barato, para el caso “.
Si tienes la presión arterial alta es muy importante que reduzcas el consumo de alimentos ricos en sodio. Solo reduciendo la ingesta de sodio podríamos disminuir la presión arterial hasta en 8 mmHg. Una buena forma de comenzar es evitando la comida basura y reducir el número de veces que comemos fuera de casa para así controlar la cantidad de sodio que añadimos a nuestras comidas.
Respetuosamente me dirijo a usted con el fin de solicitar un consejo con respecto a una situación particular que me preocupa. Desde el año pasado fui diagnosticado hipertenso, de modo que recibí las indicaciones y además me medicaron, además empecé actividad física regular y he controlado un poco mi alimentación; de modo que pienso que he estado controlando un poco mi condición.
El inicio de la hipertensión arterial durante el embarazo puede ser una señal de preeclampsia. Aunque la presión arterial alta y la preeclampsia pueden estar relacionados, son diferentes. Si usted fue diagnosticado con hipertensión antes de quedar embarazada, usted puede preguntarse cómo esto afectará su embarazo, o incluso si debe quedar embarazada.
La presión arterial alta es uno de los problemas de salud más frecuentes en Estados Unidos. Aunque la presión arterial alta puede afectar a personas de todas las edades, es más común en las personas mayores de 65 años. El National Center for Health Statistics (Centro Nacional de Estadísticas de Salud) indica que los afroamericanos suelen padecer de presión arterial alta con mayor frecuencia y a una edad más temprana, que otras razas. La condición es más frecuente en las mujeres afroamericanas que en hombres. La presión arterial alta es más común en las personas que tienen sobrepeso, comen alimentos salados, toman muchas bebidas alcohólicas, fuman tabaco o no hacen ejercicio regularmente.

La preeclampsia es la presión arterial alta que se produce exclusivamente en el embarazo. Por lo tanto, aún qué si hipertensión crónica esté bajo control antes de que usted esté embarazada, es posible que más adelante pueda desarrollar preeclampsia. Si usted tiene hipertensión crónica, es más propensa a desarrollar la preeclampsia, pero eso no significa necesariamente que lo hará. También, en caso de que usted desarrollé  preeclampsia, el médico puede recomendar inducir el parto antes de su fecha de parto para prevenir más complicaciónes. Si la preeclampsia es grave, el médico puede recomendar un parto por cesárea.


La dieta y los alimentos para bajar la presión alta en el embarazo debe ser baja en sal y rica en ácido fólico, ya que tiene acción vasodilatadora, ayudando a bajar la presión arterial. Además de esto, el consumo de agua debe ser elevado y de alimentos diuréticos, para evitar la retención de líquidos y aliviar la presión dentro de los vasos sanguíneos. 
Ya has tomado antihipertensivos pero tu presión sigue sin bajar. ¿Has pensado que quizá sea por el estrés que sufres? O quizá no duermes bien o tienes sobrepeso. ¿Reconoces estos síntomas? Muchos factores pueden influir en una presión alta, pero la buena noticia es que la tensión se puede controlar sin recurrir a los fármacos. Cambiando tu alimentación y tu estilo de vida podrás hacer que tu presión baje y vuelva a ser normal.
Los remedios naturales se han empleado desde hace muchos años y actualmente existen demasiadas recetas caseras que puedes servirte de mucha ayuda. Además, regular la presión arterial no es algo precisamente difícil, solo tienes que seguir el tratamiento de manera constante y cuidar de tu salud para que no padezcas alguna otra enfermedad en el futuro.
Los embarazos de alto riesgo suelen necesitar asesoramiento especializado y el cuidado de un especialista de la salud. Lo más probable es ver un Perinatólogo- un obstetra que se especializa en la atención de embarazos de alto riesgo. Perinatólogos dan atención especializada a las mujeres que tienen condiciones médicas pre-existentes, así como las mujeres que desarrollan complicaciones durante el embarazo. Aprenda acerca de algunas de las complicaciones más comunes del embarazo aquí.
Preeclampsia: Es un aumento repentino de la presión arterial después de la semana 20 de embarazo. En general, ocurre en el último trimestre. En casos raros, los síntomas pueden no comenzar hasta después del parto. Esto se llama preeclampsia posparto. La preeclampsia también puede provocar daños a algunos de sus órganos, como el hígado o el riñón. Los signos de estos daños pueden incluir proteína en la orina y presión arterial muy alta. La preeclampsia puede ser grave e incluso poner en riesgo la vida tanto de usted como la de su bebé
Normalice su relación de grasas omega 6 y omega-3. Tanto las grasas omega-3 como las omega-6 son vitales para su salud. Sin embargo, la mayoría de las personas en Estados Unidosestán obteniendo mucha grasa omega-6 proveniente de su alimentación y muy poca omega-3. Consumir grasas omega-3 es una de la mejores maneras de re-sensibilizar sus receptores de insulina si padece de resistencia a la insulina.
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