Entendemos que tu médico tiene suficiente conocimiento de tu caso para realizar la prescripción de los medicamentos que te ha comentado. En nuestro blog y redes sociales puedes encontrar consejos prácticos que te ayuden a complementar el posible tratamiento farmacológico con cambios de hábitos, pautas de control de estrés y ansiedad, etc. para evitar el temible y perjudicial círculo vicioso del estrés que puede empeorar o agravar los síntomas.
Entre algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que puedes intentar hacer para reducir la presión arterial se incluyen: caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar o bailar. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos posteriores de recuperación de actividad más ligera. El entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducir la presión arterial. Intenta incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana. Habla con tu médico acerca de cómo elaborar un programa de ejercicios.
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