Afortunadamente la mayoría de las mujeres que desarrollan hipertensión gestacional tienen sólo un problema leve, y además no se desarrolla hasta casi el final del embarazo (37 semanas o más). Si estás en esta categoría, todavía corres un riesgo relativamente alto de que te tengan que inducir el parto o de tener una cesárea. Pero aparte de esto, no hay otra diferencia.
Lo ideal es que la mujer conozca sus valores habituales antes de quedarse embarazada, si es normal o tiene tendencia a tensión baja o alta. En el primer trimestre la tensión suele bajar ligeramente debido a los cambios fisiológicos que se producen en el embarazo, pues el sistema circulatorio debe acostumbrarse a un mayor volumen de sangre circulando por las venas. Pero más o menos a partir del cuarto mes la tensión va aumentando hasta llegar a alcanzar en el tercer trimestre las cifras que se tenían antes del embarazo.
Eso significa que el bebé intrauterino también “gobierna” a la madre en términos de presión arterial. Y que la necesidad de presión que tiene el bebé influye en la presión arterial de la madre. Por este motivo, en ocasiones puede ser mejor no bajar con medicamentos una presión moderadamente elevada. Debe estudiarse cada caso, valorando los pros y los contras.
El estrés elevado es un mal compañero de la presión arterial y de la salud en general. Cuando nuestro cuerpo está en alerta constante, el corazón está acelerado y los vasos sanguíneos constreñidos. Por eso, hay que tratar de controlarlo y no dejar que los nervios y la ansiedad imperen en nuestra vida. Practicar meditación o respirar de manera consciente puede ayudar en este proceso de relajación porque disminuyen la frecuencia cardiaca y, por tanto, la presión arterial.

Preeclampsia: Es un aumento repentino de la presión arterial después de la semana 20 de embarazo. En general, ocurre en el último trimestre. En casos raros, los síntomas pueden no comenzar hasta después del parto. Esto se llama preeclampsia posparto. La preeclampsia también puede provocar daños a algunos de sus órganos, como el hígado o el riñón. Los signos de estos daños pueden incluir proteína en la orina y presión arterial muy alta. La preeclampsia puede ser grave e incluso poner en riesgo la vida tanto de usted como la de su bebé
Por otro lado, el té de rooibos o té rojo africano es una bebida hecha a base de la hoja de Aspalathus linearis, un arbusto que es originario de Sudáfrica. El té de rooibos es también considerado como uno de los mejores remedios contra la tensión alta. Además, el té rojo africano también posee propiedades antioxidantes, ayuda a combatir las enfermedades del corazón y previene el envejecimiento prematuro.

Tómese sus medicinas y vigile su presión arterial. Tómese regularmente los medicamentos que le receten y no deje de hacerlo, a menos que sea por recomendación de su prestador de servicios de salud. La hipertensión tiende a empeorar con la edad y uno no puede saber si su presión arterial está alta sólo por cómo se siente, así que vaya con su prestador de servicios de salud para que le tome la presión periódicamente.  Quizás también quiera comprar un tensiómetro casero, que puede encontrar en muchas farmacias, para medir su presión arterial con más frecuencia.  Su prestador de servicios de salud o su farmacéutico pueden ayudarle a escoger el dispositivo adecuado.  Muchas farmacias también tienen aparatos para medir la presión que pueden usarse en la tienda.
Cada cigarrillo que fumas reduce tu presión arterial durante varios minutos después de terminarlo. Dejar de fumar ayuda a que la presión arterial vuelva a la normalidad. Dejar de fumar puede reducir el riesgo de una enfermedad cardíaca y mejorar tu salud en general. Las personas que dejan de fumar pueden vivir más tiempo que aquellas que nunca lo hacen.
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