Múltiples datos científicos apuntan a que el contacto previo de meses o años con el semen de la pareja previene la preeclampsia; el fluido seminal contiene factores reguladores del sistema inmunológico. También se sabe que las mujeres que han recibido transfusiones de sangre de su pareja tienen una menor probabilidad de tener preeclampsia y que este trastorno es típico de primeros embarazos y mujeres que llevan poco tiempo con su pareja.
Un estudio realizado en 2016 por la Universidad McMaster encontró que, contrariamente al pensamiento popular, las dietas bajas en sal pueden no ser beneficiosas y en realidad pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la muerte en comparación con el consumo promedio de sal. La investigación sugiere que las únicas personas que necesitan preocuparse por la reducción de sodio en su dieta son aquellos con hipertensión que tienen un alto consumo de sal.

Si tu presión arterial está en un nivel límite poco saludable, consumir una taza de arándanos azules al día podría ayudar a reducirla. En un estudio del 2015 entre mujeres en edades de 45 a 65 años en las etapas iniciales de hipertensión, la mitad de ellas consumió 22 gramos de arándanos azules liofilizados en polvo (el equivalente a una taza de arándanos frescos) al día durante ocho semanas, mientras que la otra mitad consumió un polvo de aspecto idéntico que no contenía nada de arándanos. Después de ocho semanas, la presión arterial sistólica (el número de arriba) del grupo que consumió arándanos había bajado 5 mmHg, mientras que las lecturas para el grupo del placebo permanecieron iguales. 


Como verás los valores óptimos son algo más reducidos, pero insisto en que no sabemos nada de tu condición física, hábitos, antecedentes, etc. por lo que no se puede dar una respuesta exacta. A priori son valores normales pero algo elevados, dentro de la normalidad. En cualquier caso recuerda siempre consultar a tu médico. Puedes pedir tu cita gratuita y sin compromiso en nuestros centros llamando al 91 770 58 85.

Otro aspecto que te ayudará a bajar la presión arterial alta en el embarazo es evitar el sedentarismo. Si bien una mujer embarazada no puede hacer cualquier ejercicio, es importante que te actives y mantengas un buen ritmo para beneficiar tu salud y la de tu bebé. Practica actividades físicas favorables en el embarazo, como la natación, el yoga o las caminatas, deberás ejercitarte al menos media hora cada día.
Cuando la hipertensión está ligada al embarazo, ésta suele aparecer a partir de las 28 semanas de embarazo, aunque puede hacerlo antes, y, generalmente, cuanto antes lo haga, más grave suele ser. En aproximadamente un 2-5% de los embarazos, además de hipertensión, las mamás tendrán preeclampsia, y, aunque en la mayor parte de los casos la pre-eclampsia, controlada de cerca, no es grave, en algunos puede serlo, tanto para la madre como para el bebé. Aunque no se conoce a ciencia cierta el origen de la preeclampsia, parece que el sobrepeso es un factor a tener en cuenta, así como la ganancia elevada de peso durante el mismo, por lo que conviene cuidar minuciosamente la dieta.
La mejor manera de optimizar su flora intestinal es mediante al consumir alimentos fermentados naturalmente, como el chucrut y otros vegetales fermentados, yogurt, kéfir y natto. Un beneficio adicional de los alimentos fermentados es que algunos de ellos son excelentes fuentes de vitamina K2, que es importante para prevenir la acumulación de placa arterial y enfermedad cardiaca.
Inclúyelo en tu dieta diaria. Es un buen diurético natural por lo que unos trozos de apio, por ejemplo, en tus ensaladas te ayudarán a tener la presión arterial bajo control. El apio es un vegetal que contiene ftalidas, que son unos compuestos cuya función es ayudar a relajar los músculos que se encuentran alrededor de las arterias, lo que les permite a éstas tener más espacio para que circule la sangre con menor presión. Además, el apio también es rico en magnesio, potasio y calcio, lo cual lo convierte en un vegetal muy útil para reducir el estrés y equilibrar el sistema nervioso.
Bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Si eres una persona con sobrepeso u obesidad, bajar incluso una pequeña cantidad de peso puede ayudar a reducir tu presión arterial. En general, puedes reducir la presión arterial aproximadamente 1 milímetro de mercurio (mm Hg) con cada kilogramo (aproximadamente 2.2 libras) de peso que bajes.
×