La clave para aumentar la salud del corazón y la disminución de la presión arterial es encontrar el equilibrio de sodio y potasio. En términos generales, se necesita menos sodio y más potasio. Trate de reducir tu consumo de sodio a menos de 1.500 miligramos por día y concéntrate en consumir más alimentos ricos en potasio como las batatas, espinacas, setas, las patatas, el pomelo, las pasas, la melaza y otros alimentos.
Según la Asociación Americana del Embarazo, la hipertensión afecta aproximadamente del 6 al 8 % de las embarazadas. Si tu presión arterial excede los 140 mm Hg de presión sistólica (el número más alto) o 90 mm Hg de presión diastólica (el número más bajo), entonces sufres de presión arterial alta, o hipertensión. Algunos factores de riesgo de la hipertensión relacionado al embarazo son el sobrepeso, haber tenido hipertensión antes del embarazo, embarazo múltiple, alguna enfermedad crónica o una dieta deficiente (dietas con un alto consumo de sal y grasas). Como la hipertensión lleva a complicaciones (bebés de bajo peso, problemas renales, nacimientos prematuros y preeclampsia), debes tomar los pasos para bajar la presión arterial alta durante el embarazo.[1]

Cuando la hipertensión está presente antes del embarazo, y si ésta es moderada o severa, es probable que ya se esté tomando medicación. En este caso es conveniente consultar al médico, en primer lugar porque la presión durante los primeros meses del embarazo suele ser más baja y puede que la medicación no sea necesaria o haya que disminuir la dosis, y en segundo lugar porque pudiera estar contraindicada durante el periodo de gestación.
Para cualquier otra consulta, estaremos encantados de poder ayudarte. Nuestra primera cita es siempre gratuita y sin compromiso, por lo que puedes llamar en cualquier momento al 91 770 58 85 y reservar tu hora. De ese modo, podremos enseñarte bien nuestras técnicas y metodología y todo lo que hacemos, y asimismo conocer más en profundidad tu caso y poder ofrecerte las mejores soluciones.
Después del parto, el doctor vigilará tu presión sanguínea y observará si hay signos de empeoramiento de la hipertensión y de la preeclampsia. (Dile de inmediato si notas síntomas de preeclampsia, tanto si estás en el hospital como en casa.) Probablemente tu presión regrese a niveles normales en una semana más o menos, una vez que hayas tenido al bebé.
In English | Una pequeña semilla podría tener un impacto importante en el control de la presión arterial alta. En un estudio del 2013, los pacientes (de 40 años o más) con presión arterial alta y enfermedad arterial periférica consumieron unas tres cucharadas colmadas de semillas de linaza al día durante seis meses. El resultado: la presión arterial sistólica (el número de arriba) se redujo en 15 milímetros de mercurio (mmHg); un hallazgo que los investigadores denominaron "uno de los efectos más potentes de efectos antihipertensivos jamás alcanzados por intervención alimentaria". En el estudio, las semillas molidas de linaza se usaron para la preparación de panecillos, roscos (bagels) y panes. 
Tu proveedor de atención médica podría sugerirte inducir el trabajo de parto antes de la fecha de parto prevista para evitar complicaciones. El momento de la inducción se determinará en función de cuán bien controlada esté la presión arterial, si tienes una lesión orgánica terminal y si tu bebé tiene complicaciones, como restricción del crecimiento intrauterino debido a la hipertensión.
Hacer actividad física de manera regular, durante al menos 30 o 60 minutos la mayoría de días de la semana, puede reducir la presión arterial en 4 a 9 milímetros de mercurio (mm Hg), y no hace falta esperar mucho para ver la diferencia. Si todavía no empieza a hacer ejercicio, piense en que puede reducir su presión arterial en apenas unas semanas si aumenta la cantidad de actividad que realiza.
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