Es muy frecuente que las personas ansiosas por naturaleza y que sufren de cierto grado de hipertensión puedan llegar a entrar en un círculo vicioso en el que se preocupan excesivamente por estar continuamente controlando su tensión, consiguiendo paradójicamente que al aumentar su ansiedad en relación con este asunto, la tensión arterial aumente también, y por tanto, como te comento, se entra en un proceso perjudicial de círculo vicioso.

El peso es un factor que puede hacer que nuestra presión arterial aumente. Si sobrepasas el peso estipulado como saludable según tu índice de masa corporal, inmediatamente te conviertes en un candidato con posibilidades de sufrir hipertensión. Es por esto que siempre es una buena idea conocer cuál es nuestro índice de masa corporal para conocer en qué medida nuestro peso debe preocuparnos.
Una de las razones para visitar al médico regularmente es hacerse chequeos de la presión arterial. Los chequeos rutinarios de la presión arterial ayudarán a identificar una elevación temprana de la presión arterial aun si usted se siente bien. Si hay indicación de que la presión arterial está alta en dos o más chequeos, el médico puede pedirle que se mida la presión arterial en casa a diferentes horas del día. Si la presión se mantiene alta, incluso cuando usted está relajado, el médico podría sugerirle ejercicios, cambios en su dieta y, muy probablemente, medicamentos.
Pregúntale a tu doctor si la leche baja en grasa o sin grasa es mejor para ti que la leche entera. La leche entera puede reducir la presión arterial de una mejor manera que la leche baja en grasa o sin grasa, pero también podría haber algunos riesgos. La leche entera contiene ácido palmítico, que, según algunos estudios, puede bloquear las señales internas responsables de relajar los vasos sanguíneos. Como resultado, tus vasos sanguíneos quedan oprimidos y tu presión arterial se mantiene alta.[7]
Al realizar ejercicio de manera regular, unos 30 minutos la mayoría de días de la semana, conseguirás reducir su tensión entre 4 y 9 milímetros de mercurio (mm Hg). Y no hay que esperar mucho para ver la diferencia. Si no has estado activo, incrementando tu nivel de ejercicio reducirás tu tensión en pocas semanas.Si tienes pre-hipertensión – tensión sistólica, con valores entre 120 y 139 o tensión diastólica, con valores entre 80 y 89 – el ejercicio puede evitar que se desarrolle una completa hipertensión. Si ya eres hipertenso, la práctica de ejercicio puede reducir tu hipertensión a valores seguros.
Reduzca el consumo de sal. A medida que va envejeciendo, el cuerpo y la presión arterial se vuelven más sensibles a la sal (sodio), así que puede ser necesario determinar cuánta sal contiene su dieta. La mayoría de la sal proviene de alimentos procesados (por ejemplo, sopas y productos horneados). Una dieta baja en sal, tal como la dieta DASH, puede ayudar a bajar la presión arterial. Hable con el médico sobre cómo consumir menos sal.

El estrés elevado es un mal compañero de la presión arterial y de la salud en general. Cuando nuestro cuerpo está en alerta constante, el corazón está acelerado y los vasos sanguíneos constreñidos. Por eso, hay que tratar de controlarlo y no dejar que los nervios y la ansiedad imperen en nuestra vida. Practicar meditación o respirar de manera consciente puede ayudar en este proceso de relajación porque disminuyen la frecuencia cardiaca y, por tanto, la presión arterial.
Gracias por participar. La tensión alta es siempre peligrosa, por lo que te recomendamos seguir en todo momento las prescripciones de tu médico y ante cualquier duda acudir de nuevo al especialista, ya que por este medio no es conveniente ni profesional estudiar tu caso sin tener una evaluación completa. Recuerda que la hipertensión es en muchos casos consecuencia de unos hábitos poco saludables que podemos sin duda mejorar, pero insistimos en que es tu médico el que debe aconsejarte sobre la mediación en función del control que se haga de tu caso concreto. Nosotros pertenecemos a la Sociedad Española de Hipertensión y con nuestras técnicas ayudamos a rebajar el estrés y por tanto en muchas ocasiones a conseguir nivelar los niveles de tensión, pero siempre de manera controlada y supervisada por los profesionales adecuados.
La dieta juega un papel importante en la conformación de tu salud. Los hipertensos debéis seguir una dieta estricta sin de sal (más bien, sin sodio). El consumo diario de sodio debe ser inferior a 1.500 mg. Incluye en tus comidas alimentos frescos y no procesados, como verduras de hoja verde, cítricos, cereales integrales, brotes, frutos secos, legumbres y pescados de agua fría como el salmón y el atún. Todo debe ser cocinado en aceite de oliva, ya que es un medio de bajo contenido en grasa. Evita la cafeína, el exceso de azúcares, las comidas rápidas, las grasas animales, la salsa de soja, el queso y otras cosas de este tipo que tienen alta cantidad de calorías.
La preeclampsia es una hipertensión arterial que aparece en la segunda mitad del embarazo. Va acompañada de presencia de proteínas en la orina y, a veces, una rápida hinchazón generalizada (en una semana se puede ganar medio kilo o más). Si se mantiene como preeclampsia leve, no pasa nada, no necesita tratamiento médico. Sin embargo, ante la posibilidad de que se agrave, un buen diagnóstico requiere el ingreso hospitalario de la mujer para seguir su evolución durante los primeros días y vigilar en todo momento que no se agrave. Esta vigilancia estrecha consiste en analíticas de sangre y orina (para saber que no es grave para la madre) y ecografías Doppler (para saber que no es grave para el bebé).
Usted puede tener la presión arterial alta, o hipertensión, y aun así sentirse bien. Eso es debido a que la presión arterial alta a menudo no causa señales de enfermedad que una persona pueda ver o sentir. Pero la presión arterial alta, a veces llamada “el asesino silencioso”, es muy común en las personas mayores y es un problema de salud muy serio. Si la presión arterial alta no se controla por medio de cambios en el estilo de vida y medicamentos, puede provocar derrames cerebrales, enfermedades cardiacas, problemas oculares, insuficiencia renal y otros problemas de salud. La presión arterial alta también puede causar dificultades para respirar cuando una persona hace actividades físicas o ejercicios livianos.
La sal es la principal causante de la retención del líquido agregando mucha más presión a nuestro organismo. Debemos consumir menos de una cucharadita de sal al día. Ten en cuenta que entre el 35%-40% de la población de España es hipertensa, y buena parte de la culpa la tiene el excesivo consumo de sal que realizamos. Los españoles consumen aproximadamente el doble de la cantidad de sal recomendada, y rara vez apuestan por sales naturales o alternativas, como la sal marina. Es evidente que la sal sirve para aportar nutrientes necesarios para el organismo y que también aporta sabor a las comidas, pero hay que vigilar su consumo e intentar limitarse a los 2 gramos por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Afortunadamente la mayoría de las mujeres que desarrollan hipertensión gestacional tienen sólo un problema leve, y además no se desarrolla hasta casi el final del embarazo (37 semanas o más). Si estás en esta categoría, todavía corres un riesgo relativamente alto de que te tengan que inducir el parto o de tener una cesárea. Pero aparte de esto, no hay otra diferencia. 

Para tratar la enfermedad es necesario, ya que es peligroso por aumentos agudos de presión – crisis hipertónicas, que conducen a apoplejía, problemas con la circulación cerebral, e incluso a la muerte. En tales ataques, la presión del paciente puede alcanzar niveles críticos de 200/120 o más unidades. Cuando se trata una enfermedad de este tipo, la probabilidad de efectos secundarios es muy alta. El hígado, el páncreas, el sistema urinario sufren.

Tu proveedor de atención médica podría sugerirte inducir el trabajo de parto antes de la fecha de parto prevista para evitar complicaciones. El momento de la inducción se determinará en función de cuán bien controlada esté la presión arterial, si tienes una lesión orgánica terminal y si tu bebé tiene complicaciones, como restricción del crecimiento intrauterino debido a la hipertensión.
Además de llevar una alimentación saludable y de practicar ejercicio físico con regularidad, las embarazadas que tienen tendencia a padecer preeclampsia en el embarazo pueden también probar algunas infusiones naturales para bajar la tensión arterial. Algunos tés e infusiones son aptos para estos casos y pueden tener beneficios para tu salud, por ejemplo, para tus defensas.
Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla.
Por este medio la información que tenemos es limitada, por lo que te recomendamos seguir siempre los consejos de tu médico. Recuerda que somos especialistas en el control del estrés y la ansiedad, que muchas veces puede agravar tus síntomas. Con respecto a la respiración, es una de las aramas más poderosas contra el estrés, por lo que aplicamos siempre la optimización de esta variable en nuestros tratamientos. Estamos a tu disposición en nuestros centros y asimismo te recomendamos echar un vistazo a la página web http://www.irelax.es, en la que puedes ver un dispositivo personal de biofeedback que te ayudará a mejorar tu respiración y con ella tu salud y calidad de vida.
Hipertensión gestacional: Es la presión arterial alta que desarrolla mientras está embarazada. Comienza después de las 20 semanas de embarazo. Por lo general, no tiene otros síntomas. En muchos casos, no le hace daño a usted ni a su bebé, y desaparece durante las 12 semanas después del parto. Sin embargo, aumenta el riesgo de hipertensión en el futuro. A veces puede ser grave, lo que puede provocar bajo peso al nacer o nacimiento prematuro. Algunas mujeres con hipertensión gestacional terminan desarrollando preeclampsia
Vitamina C y E. Los estudios indican que estas vitaminas pueden ayudar a disminuir la presión arterial. Lo ideal sería que consumiera cantidades adecuadas de estos nutrientes  mediante su alimentación. Si decide que necesita tomar un suplemento, asegúrese de tomar una forma de vitamina E natural (no sintética). Usted puede saber lo que está comprando si lee la etiqueta cuidadosamente. La vitamina E natural siempre está enlistada como la forma “d” (d-alfa-tocoferol, d-beta-tocoferol, etc.)  La vitamina E sintética está enlistada como forma “dl”.
Hola, tengo 44 anos, a patir de la muerte de mi papa hace 10 anos me empezaron ataques de panico y ansiedad, hasta la hora sigo dia a dia sufriendo con eso…. tomo pedacitos de tafil (alprozolam) 25 mil. y a raiz de esa ansiedad las veces que he ido al medico me asusto tanto cuando me van a tomar la presion que me da el ataque de ansiedad y por supuesto tengo la presion alta 150-100- 160-90 hago ejercicio mucho, hago yoga, trato de cuidarme en la alimentacion, pero vivo en un ciruculo vicioso terrible tomandome la presion, por supuesto cuando me siento rara nerviosa ansiosa me la tomo y por supuesto esta altilla, 135-85- o algo asi…. si estoy tranquila es lo mas bien baja, y tomo 0.40 mlg de micardis…. mi corazon dice que no deb o de tomar medicacion… pero con esa ansiedad que vivo dia a dia no me animo a dejar la medicacion….. estoy tan triste con este problema… es un desgaste terrible vivir asi…. le pido a Dios algun dia componerme….. Muchas gracias.

Entre otras de las cosas que te podemos decir para bajar la tensión arterial y tener buenos resultados en tu salud es que debes de eliminar el uso de la cafeína en tu dieta, ya que según se indica la cafeína puede hacer que la presión se mantenga alta casi todo el tiempo y también practica una rutina de ejercicios todos los días, ambas cosas te darán buenísimos resultados.

Eso significa que el bebé intrauterino también “gobierna” a la madre en términos de presión arterial. Y que la necesidad de presión que tiene el bebé influye en la presión arterial de la madre. Por este motivo, en ocasiones puede ser mejor no bajar con medicamentos una presión moderadamente elevada. Debe estudiarse cada caso, valorando los pros y los contras.


La presión arterial generalmente aumenta a medida que el peso también lo hace. Perder apenas 10 libras (4,5 kilogramos) puede servir para reducir la presión arterial. De manera general, mientras más peso se pierde, más desciende la presión arterial. Perder peso también potencializa la acción de los medicamentos antihipertensivos. Usted y el médico pueden conjuntamente determinar el peso objetivo suyo y la mejor manera de alcanzarlo.
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