La Fundación Española del Corazón (FEC) advierte de que las personas que fuman tienen entre dos y tres veces más riesgo de tener un accidente cardiovascular que los no fumadores, ya que el tabaco favorece la aparición de trombos y fomenta la acumulación de colesterol ‘malo’ y la reducción del colesterol ‘bueno’. Dejar de fumar tiene consecuencias positivas inmediatas para la presión arterial, ya que la salud cardiovascular mejora después de dejar este hábito tan dañino.
“Existen múltiples evidencias clínicas que demuestran que cuanto más alta es la presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. De igual modo, todos los expertos coinciden en que mantener las cifras de presión por debajo de los valores mencionados reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones”, expone Enrique Rodilla Sala, profesor de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y responsable de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Sagunto (Valencia).
El yoga prenatal es una de las mejores maneras de mantener su nivel de estrés bajo control. El estrés puede causar presión arterial elevada, independientemente de si está embarazada. Al mismo tiempo, el estrés durante el embarazo se ha relacionado con el nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y un mayor desarrollo y problemas de comportamiento en el niño.
Un estudio de 2013 publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology informa que el aumento de peso gestacional es un factor de riesgo para los trastornos hipertensivos durante el embarazo. De hecho, el aumento de peso en el embarazo temprano puede ser un objetivo potencial para las intervenciones dirigidas a reducir el riesgo de hipertensión.
Importantísimo. Trata de aliviar la tensión. Cuando te alteras, tu cuerpo tiende a producir adrenalina, una hormona que acelera los latidos del corazón, aumenta la tensión muscular y contrae los vasos sanguíneos. ¿Sabes lo que son “las alertas del estrés”? Si estas condiciones se desbordan, experimentarás una presión arterial alta. Puedes aliviar esta tensión mediante la práctica de ejercicios para control de estrés, respiración, relajación muscular y paseos frecuentes. Dormir bien o darte un masaje también ayudan.
Si no estás conforme con las prescripciones de tu médico, o tienes dudas sobre los efectos secundarios que las mismas puedan tener, nuestra recomendación es que consultes con otro profesional de manera presencial, ya que solo mediante el estudio de todas las pruebas y en su caso, la realización de pruebas adicionales, puede justificarse la adopción de un tratamiento farmacológico.
Es muy frecuente que las personas ansiosas por naturaleza y que sufren de cierto grado de hipertensión puedan llegar a entrar en un círculo vicioso en el que se preocupan excesivamente por estar continuamente controlando su tensión, consiguiendo paradójicamente que al aumentar su ansiedad en relación con este asunto, la tensión arterial aumente también, y por tanto, como te comento, se entra en un proceso perjudicial de círculo vicioso.
Los probióticos del yogur y otros alimentos fermentados (incluso algunos quesos) pueden ayudar a bajar la presión arterial, reportaron investigadores australianos recientemente. La clave es comer alimentos ricos en probióticos a diario. Consumirlos por menos de ocho semanas no redujo la presión arterial, pero por más tiempo, sí representó una caída en la presión sistólica (el número de arriba) en un promedio de 3.6 mm Hg. Al elegir tu yogur diario, cerciórate de que la etiqueta diga "cultivos vivos y activos".
La presión arterial alta no controlada es un problema de salud muy grave que puede conducir a enfermedades cardíacas y aumentar el riesgo de derrame cerebral. La buena noticia es que mediante un plan de alimentación saludable, en combinación con el ejercicio y técnicas efectivas para reducir el estrés, las probabilidades de disminuir su presión arterial estarán a su favor.
El control en el hogar puede ayudarte a controlar tu presión arterial, asegurarte de que funcionen tus cambios en el estilo de vida y alertarlos a ti y a tu médico de posibles complicaciones para la salud. Los monitores de presión arterial se encuentran disponibles para el público sin ningún tipo de receta. Habla con tu médico sobre el control en el hogar antes de comenzar.
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