La dieta juega un papel importante en la conformación de tu salud. Los hipertensos debéis seguir una dieta estricta sin de sal (más bien, sin sodio). El consumo diario de sodio debe ser inferior a 1.500 mg. Incluye en tus comidas alimentos frescos y no procesados, como verduras de hoja verde, cítricos, cereales integrales, brotes, frutos secos, legumbres y pescados de agua fría como el salmón y el atún. Todo debe ser cocinado en aceite de oliva, ya que es un medio de bajo contenido en grasa. Evita la cafeína, el exceso de azúcares, las comidas rápidas, las grasas animales, la salsa de soja, el queso y otras cosas de este tipo que tienen alta cantidad de calorías.
Pero ¿qué sucede si ya tenemos problemas de tensión? Por norma general, es más común saber cómo actuar ante una bajada de presión o un desmayo. En este caso hay que tumbar a la persona boca arriba, levantarle las piernas, aliviar las zonas de presión de la ropa para facilitar la respiración y oxigenación y una vez que recupera la consciencia darle azúcar.
Bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Si eres una persona con sobrepeso u obesidad, bajar incluso una pequeña cantidad de peso puede ayudar a reducir tu presión arterial. En general, puedes reducir la presión arterial aproximadamente 1 milímetro de mercurio (mm Hg) con cada kilogramo (aproximadamente 2.2 libras) de peso que bajes.
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