Es bastante habitual que en el embarazo, especialmente en las primeras fases, se produzca una bajada general de la tensión, por lo que tu caso no es preocupante. Dado que los remedios más habituales para subir la tensión no son aplicables en el embarazo (tomar un café o una copa), intenta evitar los lugares muy concurridos y calurosos, las situaciones que te puedan agobiar, así como determinadas posturas como levantarse de manera muy brusca, cambiar de posición muy rápido, etc.
Cuando la hipertensión está presente antes del embarazo, y si ésta es moderada o severa, es probable que ya se esté tomando medicación. En este caso es conveniente consultar al médico, en primer lugar porque la presión durante los primeros meses del embarazo suele ser más baja y puede que la medicación no sea necesaria o haya que disminuir la dosis, y en segundo lugar porque pudiera estar contraindicada durante el periodo de gestación.
Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
El embarazo generalmente hace que la presión sanguínea descienda al final del primer trimestre y durante parte del segundo trimestre, por lo que puede ocultar temporalmente la hipertensión crónica. Si no te tomaste la presión antes de quedar embarazada, y tu primera visita prenatal no fue hasta tarde en el primer trimestre más o menos, es posible que tu hipertensión no haya sido evidente hasta la última parte del embarazo.
Si tienes problemas para controlar la presión arterial, cambiarte a café descafeinado podría ayudar, según el experto en café Rob van Dam, profesor auxiliar adjunto de nutrición en Harvard. La cafeína puede causar un aumento en la presión arterial que dura más de tres horas si padeces de hipertensión y no eres consumidor habitual de café, informó un estudio del 2011 en el American Journal of Clinical Nutrition.
Además de todos los efectos dañinos que el alcohol produce en la salud, también aumenta directamente la presión arterial. Según creen los expertos, esta sustancia activa en nuestro organismo la producción de adrenalina, que contrae los vasos sanguíneos, haciendo que la presión arterial aumente. Aproximadamente entre el 5% y el 7% de los casos de hipertensión están relacionados con el alcoholismo. Aunque se suele abogar por un consumo moderado, lo mejor es no tomar ni una gota.
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Llevar una alimentación que contenga gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa y que reduzca las grasas saturadas y el colesterol puede disminuir tu presión arterial hasta en 11 mm Hg si tienes presión arterial alta. Este plan de alimentación se conoce como dieta de enfoque alimentario para detener la hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH).
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