Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.
¿Cómo se trata a la embarazada con preeclampsia? El tratamiento puede incluir reposo u hospitalización para un mejor control, aunque existen muchos grados y en general suelen ser leves. Es el especialista el que ha de decidir el tipo de tratamiento a seguir. Los signos y síntomas de preeclampsia generalmente desaparecen por completo pocas semanas después del parto.
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Debido a que la alta presión puede afectar el flujo de sangre a la placenta, si te diagnostican hipertensión gestacional, el doctor pedirá que te hagan una ecografía (ultrasonido) para asegurarse de que el bebé está creciendo bien y ver si tienes una cantidad normal de fluido amniótico. También puede pedir que hagan un perfil biofísico (BPP) del bebé al mismo tiempo para comprobar que está bien. Y en ciertos casos, es posible que pida una ecografía Doppler para comprobar el fluido de sangre a tu bebé.
1.  Hipertensión crónica. Es la alta presión arterial que usted ya tiene antes de quedar embarazada o que se manifiesta antes de las 20 semanas de embarazo. No desaparece una vez que el bebé nazca. Alrededor de 1 de cada 4 mujeres con hipertensión crónica (25 por ciento) desarrolla preeclampsia durante el embarazo. Si corre riesgo de desarrollar preeclampsia, su profesional de la salud puede que le recomiende que tome aspirina de baja dosis para ayudar a prevenirla.
Un estudio realizado en 2016 por la Universidad McMaster encontró que, contrariamente al pensamiento popular, las dietas bajas en sal pueden no ser beneficiosas y en realidad pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la muerte en comparación con el consumo promedio de sal. La investigación sugiere que las únicas personas que necesitan preocuparse por la reducción de sodio en su dieta son aquellos con hipertensión que tienen un alto consumo de sal.
Entre algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que puedes intentar hacer para reducir la presión arterial se incluyen: caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar o bailar. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos posteriores de recuperación de actividad más ligera. El entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducir la presión arterial. Intenta incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana. Habla con tu médico acerca de cómo elaborar un programa de ejercicios.
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