Seguramente tienes una respiración deficiente que te causa esos síntomas de falta de aire y dolor en el pecho. Existe un síndrome muy habitual conocido como “non carciac chest pain” o dolor en el pecho no cardíaco, que tiene su origen en defectos de respiración y que no supone un dolor cardíaco como tal, sino dolor en el pecho de origen no orgánico. Esto quiere decir que se siente ese dolor y muchas veces incluso se produce una crisis de ansiedad por confundirlo con un infarto, si bien como te digo es un síntoma resoluble optimizando la respiración. No obstante, recuerda que siempre es conveniente que un médico pueda evaluar tus síntomas adecuadamente.

Los embarazos de alto riesgo suelen necesitar asesoramiento especializado y el cuidado de un especialista de la salud. Lo más probable es ver un Perinatólogo- un obstetra que se especializa en la atención de embarazos de alto riesgo. Perinatólogos dan atención especializada a las mujeres que tienen condiciones médicas pre-existentes, así como las mujeres que desarrollan complicaciones durante el embarazo. Aprenda acerca de algunas de las complicaciones más comunes del embarazo aquí.

Cuando el cuerpo participa en actividades físicas, a tu corazón le costará menos esfuerzo bombear la sangre y sus paredes se fortalecerán. En caso contrario, es decir, de inactividad, la presión de la sangre en las arterias disminuirá y la actividad súbita aumentará la presión por diez. Así que debes mantener un ritmo constante. Las personas obesas pueden realizar actividades como correr suavemente, nadar, caminar, subir escaleras y pasear con mascotas.
Si tu presión arterial está en un nivel límite poco saludable, consumir una taza de arándanos azules al día podría ayudar a reducirla. En un estudio del 2015 entre mujeres en edades de 45 a 65 años en las etapas iniciales de hipertensión, la mitad de ellas consumió 22 gramos de arándanos azules liofilizados en polvo (el equivalente a una taza de arándanos frescos) al día durante ocho semanas, mientras que la otra mitad consumió un polvo de aspecto idéntico que no contenía nada de arándanos. Después de ocho semanas, la presión arterial sistólica (el número de arriba) del grupo que consumió arándanos había bajado 5 mmHg, mientras que las lecturas para el grupo del placebo permanecieron iguales. 
El médico valorará si es pertinente tomar antihipertensivos; la hipertensión puede ser un mecanismo de compensación para que no falte sangre a la placenta. Por ello, solo en algunos casos se debe tratar con medicación (bajar la presión en una preclampsia leve no ha demostrado mejorar la enfermedad y puede disminuir el flujo sanguíneo a la placenta y el bebé).
Por este medio la información que tenemos es limitada, por lo que te recomendamos seguir siempre los consejos de tu médico. Recuerda que somos especialistas en el control del estrés y la ansiedad, que muchas veces puede agravar tus síntomas. Con respecto a la respiración, es una de las aramas más poderosas contra el estrés, por lo que aplicamos siempre la optimización de esta variable en nuestros tratamientos. Estamos a tu disposición en nuestros centros y asimismo te recomendamos echar un vistazo a la página web http://www.irelax.es, en la que puedes ver un dispositivo personal de biofeedback que te ayudará a mejorar tu respiración y con ella tu salud y calidad de vida.
apareciolos desde el 2007 me dio derrame el 2010 otra vez se subio la prsion a 2030 y el 2013 sufri un derrame emorragico me aplicaron simosina en ampollas y capsulas desaparecio los cuavulos en el cerebro, pero la presion es inestable,manejo un dolor en el brazo derecho estoy a dieta para bajar de peso que tengo 70 kg.y de de bo tener 60 tomo losartan de 50mg mañana y noch mucho estras por el trabajo.cone pero me siento mal, digame al guna medicina o vitamina par mejorar, tengo 62 años soy empledo.
Por otra parte, ¿es grave la hipertensión en el embarazo? En realidad, una elevación de la presión en el embarazo no siempre indica un problema. Cuando hay una hipertensión que se mantiene, lo importante es observar el conjunto de síntomas para valorar si estamos ante un problema de salud o solo ante una modificación fisiológica y transitoria de la tensión.
Entre algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que puedes intentar hacer para reducir la presión arterial se incluyen: caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar o bailar. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos posteriores de recuperación de actividad más ligera. El entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducir la presión arterial. Intenta incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana. Habla con tu médico acerca de cómo elaborar un programa de ejercicios.
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