Los cambios en la dieta generalmente son el primer paso a seguir para bajar la presión arterial. Los efectos pueden ser graduales si no haces nada más que equilibrar tu dieta, pero si te concentras en consumir alimentos conocidos por bajar la presión arterial y acompañas los cambios en tu dieta con actividad y cambios en tu estilo de vida, tu presión arterial va a bajar mucho más rápido.

Te agradecemos tu participación. El cambio de hábitos que aquí recomendamos es siempre útil y positivo, por lo que te animamos a seguir adelante con ese mayor control y te aconsejamos visitar a tu especialista para comentarle tus avances e incidencias, como la que nos comentas. Nosotros por este medio y sin conocer tu caso en profundidad no podemos más que animarte a que sigas nuestros consejos y si en algún momento necesitas ayuda profesional no dudes en contactar con nosotros.
La hipertensión, o tensión arterial elevada no suele presentar síntomas, por tanto medirla periódicamente es la única forma de detectarla. Controlada a tiempo no debería presentar mayores complicaciones, en cambio, no controlada puede provocar graves problemas el embarazo como preeclampsia, producir un retraso del crecimiento, parto prematuro, desprendimiento de placenta, bajo peso en el bebé al nacer e incluso muerte fetal.
La presión arterial habitual de una mujer suele mantenerse durante su embarazo; no tiene por qué aumentar. Es más, hacia la mitad del embarazo acostumbra a darse una ligera disminución, que más adelante se recupera. Sin embargo, hay una diferencia: en el embarazo, la presión arterial puede verse influida por los estados emocionales porque se vuelve más sensible a la acción de las hormonas. Por ejemplo, es más fácil que ocurra un desmayo (un síncope vasovagal). También es más fácil tener presiones arteriales demasiado altas o demasiado bajas por motivos meramente emocionales, además de por la acción de la placenta, que tiene la capacidad de regular la tensión de la mujer embarazada en función de las necesidades del bebé.
Bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Si eres una persona con sobrepeso u obesidad, bajar incluso una pequeña cantidad de peso puede ayudar a reducir tu presión arterial. En general, puedes reducir la presión arterial aproximadamente 1 milímetro de mercurio (mm Hg) con cada kilogramo (aproximadamente 2.2 libras) de peso que bajes.
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