Ninguno de ellos es inicialmente sencillo -reconoce Rodilla-, en especial cuando durante muchos años se han ejercitado hábitos contrarios. Sin embargo, tanto reducir el consumo de sal como acostumbrarse a la dieta mediterránea o iniciar la práctica de ejercicio físico de manera regular suelen ser metas accesibles que, en mayor o menor grado, consigue alcanzar un gran número de pacientes. Mucho más difícil es la reducción de peso y dejar de fumar.

Si tu presión sanguínea es peligrosamente elevada,  (una lectura de presión sanguínea de 160/110 o más alta), te darán medicación para hacer descender la presión sanguínea y te hospitalizarán hasta que tengas al bebé. Si tienes 34 semanas o más de embarazo, podrían inducirte el parto o hacerte una cesárea. Si todavía no tienes 34 semanas, probablemente te den corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé y otros órganos.
Los remedios naturales se han empleado desde hace muchos años y actualmente existen demasiadas recetas caseras que puedes servirte de mucha ayuda. Además, regular la presión arterial no es algo precisamente difícil, solo tienes que seguir el tratamiento de manera constante y cuidar de tu salud para que no padezcas alguna otra enfermedad en el futuro.
Bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Si eres una persona con sobrepeso u obesidad, bajar incluso una pequeña cantidad de peso puede ayudar a reducir tu presión arterial. En general, puedes reducir la presión arterial aproximadamente 1 milímetro de mercurio (mm Hg) con cada kilogramo (aproximadamente 2.2 libras) de peso que bajes.
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