El corazón transporta la sangre a todas las partes del cuerpo a través de ciertos vasos llamados arterias. La presión arterial es la fuerza de la sangre que empuja adelante a través del cuerpo y contra las paredes de las arterias. Entre mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de sufrir un derrame cerebral, un infarto, una insuficiencia cardíaca, una insuficiencia renal o la muerte.
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El azúcar y los carbohidratos refinados están presentes en una gran cantidad de alimentos, especialmente los procesados, como la bollería industrial, y los precocinados, y su consumo excesivo puede provocar diabetes y obesidad, enfermedades que en la mayoría de casos derivan en hipertensión. Cuando tomamos algo que contiene azúcar, ésta pasa al torrente sanguíneo de una manera muy rápida, y a su vez se reduce la cantidad de óxido nítrico, un compuesto que dilata las venas y las arterias, por lo que la presión arterial aumenta.
Como lo reportó ABC World News el 16 de septiembre del 2010, un cardiólogo cree que la relación entre el estrés y la hipertensión no se puede negar, aun así no recibe la atención que merece. En respuesta, el Dr. Kennedy desarrolló una técnica para aliviar el estrés que él llama "The 15 minute Heart Cure", que consiste en una serie de respiraciones y técnicas de visualización creativa que pueden hacerse en cualquier parte, en cualquier momento. La técnica se muestra en el video de arriba de ABC World News.
El corazón transporta la sangre a todas las partes del cuerpo a través de ciertos vasos llamados arterias. La presión arterial es la fuerza de la sangre que empuja adelante a través del cuerpo y contra las paredes de las arterias. Entre mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de sufrir un derrame cerebral, un infarto, una insuficiencia cardíaca, una insuficiencia renal o la muerte.

Leche materna. Los estudios han demostrado que los bebés que son alimentados con leche materna durante más de 12 meses tienen un riesgo mucho menor de desarrollar hipertensión. Los investigadores creen que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los mismos que se encuentran en el pescado graso) en la leche materna proporcionan un efecto protector en los recién nacidos.
La raíces de valeriana contienen excelentes propiedades calmantes y relajantes que ayudan a mejorar la circulación sanguínea. Además de esto, por ser muy calmante y actuar directamente en el neurotransmisor GABA, la valeriana puede ser utilizada especialmente en personas que tienen crisis de ansiedad frecuentes, las cuales pueden causar aumento de la presión arterial. 
Un estudio realizado por la Sociedad Estadounidense de Hipertensión observó que escuchar música relajante o tranquila, por ejemplo música clásica, durante al menos 30 minutos, mientras se realizan respiraciones mejora los valores de hipertensión leve. Así que ya sabes, resérvate 30 minutos al día, pon tu música favorita, inhala, exhala y "abre" tus oídos.
La sal es la principal causante de la retención del líquido agregando mucha más presión a nuestro organismo. Debemos consumir menos de una cucharadita de sal al día. Ten en cuenta que entre el 35%-40% de la población de España es hipertensa, y buena parte de la culpa la tiene el excesivo consumo de sal que realizamos. Los españoles consumen aproximadamente el doble de la cantidad de sal recomendada, y rara vez apuestan por sales naturales o alternativas, como la sal marina. Es evidente que la sal sirve para aportar nutrientes necesarios para el organismo y que también aporta sabor a las comidas, pero hay que vigilar su consumo e intentar limitarse a los 2 gramos por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero ¿qué sucede si ya tenemos problemas de tensión? Por norma general, es más común saber cómo actuar ante una bajada de presión o un desmayo. En este caso hay que tumbar a la persona boca arriba, levantarle las piernas, aliviar las zonas de presión de la ropa para facilitar la respiración y oxigenación y una vez que recupera la consciencia darle azúcar.
Considera una dieta baja en sodio, sal y otros aditivos. Si bien el sodio ayuda a regular los procesos eléctricos en los nervios y los músculos, pero el exceso retiene los líquidos provocando que la sangre tenga mayor volumen –facilitando el desarrollo de la presión alta–. Se debe tomar en cuenta las etiquetas, comprar alimentos sin sal, bajos en sal o sodio y cocinar sin sal; comidas procesadas, preparadas, enlatadas o embotelladas, como las carnes, pepinillos, sopas, tocino, jamón, salchichas, etcétera. Otros productos procesados son los que contienen glutamato monosódico y carbohidratos blancos, tales como mostaza preparada, salsa mexicana, salsa picante, salsa de soya, ketchup, salsa barbicue, panes, bebidas azucaradas, grasas dietéticas, entre otras.
La sal provoca retención de líquidos, que aumenta el volumen de sangre y, por tanto, la presión arterial. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) la considera una droga por los daños que provoca y por lo adictiva que es. La OMS recomienda un consumo inferior a cinco gramos al día, si no quieres pasarte sazona las comidas con especias, como el orégano o el romero, y aléjate de los alimentos procesados, ya que muchos de ellos, aunque parezcan dulces, contienen grandes cantidades de sal.

Investigadores escandinavos realizaron un estudio y encontraron que aquellos pacientes hipertensos que comieron de 1 a 2 plátanos diarios, podían reducir significativamente la cantidad de medicación de la presión arterial alta, y algunos podían llegar a renunciar completamente de los medicamentos pocos meses después de la inclusión de los plátanos en la dieta diaria.

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