La hipertensión es un problema que afecta más a las personas mayores cierto, pero es un error pensar que solo puede darse a partir de determinada edad. La realidad es que también puede padecerla gente joven, aunque sea menos común. La causa de que una parte de la población sea más propensa que otra se debe a que con el paso del tiempo empeora la circulación y nuestras arterias no tienen el mismo rendimiento.


La diferencia calculada entre la presión sistólica y diastólica también es de interés. Si la diferencia es grande (p. ej. 170/85), puede ser señal de tener las arterias endurecidas, a menudo provocado por una enfermedad cardíaca. Esto significa que los vasos sanguíneos no se pueden dilatar lo suficiente cuando el corazón envía una pulsación, y obliga a que la presión arterial aumente (las paredes no pueden expandirse, así que la presión aumenta cuando el corazón bombea sangre).


Leche materna. Los estudios han demostrado que los bebés que son alimentados con leche materna durante más de 12 meses tienen un riesgo mucho menor de desarrollar hipertensión. Los investigadores creen que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los mismos que se encuentran en el pescado graso) en la leche materna proporcionan un efecto protector en los recién nacidos.
Sufrir alteraciones en la tensión puede llegar a generar numerosos problemas, algunos de ellos graves. Los episodios de crisis pueden tener consecuencias como infartos y daños cerebrales, causando daños a órganos vitales (el corazón, los riñones o el cerebro), por lo tanto, es de vital importancia hacer caso de los especialistas y llevar un control exhaustivo para minimizar los riesgos.

Debido a que la presión arterial suele variar algo de un día a otro, se recomienda diagnosticar hipertensión solo si hay valores altos de forma repetida. Si el promedio de cualquiera de los valores (ya sea sistólico o diastólico) es mayor que la norma, se considerará hipertensión. Es decir, se considerará demasiado alto a un promedio de 150/85 o 135/100 en medidas realizadas en varias ocasiones.
Una postura adecuada y una buena temperatura son elementos que ayudarán a la persona hipertensiva a recuperarse en alguna medida. Además, la respiración también tiene un fuerte impacto en la presión arterial: el óxido nítrico abre los vasos sanguíneos y ayuda a reducir la presión arterial. Cuando respiramos de manera lenta y profunda, producimos más óxido nítrico, y además reducimos las hormonas del estrés.
Para imaginártelo, basta que cierres con fuerza tu puño durante 10 segundos. Verás que la presión en algunos puntos de tu mano comienza a ser insoportable. ¿Te imaginas lo que pasa si tus arterias están bajo una presión similar todo el tiempo? Lo que esto puede provocar, entre otras cosas, es una serie de complicaciones para diversos órganos, como el cerebro, el corazón y los riñones, y si lo quieres ver más allá, influye en la manera en que percibes la vida.
Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.
Considera una dieta baja en sodio, sal y otros aditivos. Si bien el sodio ayuda a regular los procesos eléctricos en los nervios y los músculos, pero el exceso retiene los líquidos provocando que la sangre tenga mayor volumen –facilitando el desarrollo de la presión alta–. Se debe tomar en cuenta las etiquetas, comprar alimentos sin sal, bajos en sal o sodio y cocinar sin sal; comidas procesadas, preparadas, enlatadas o embotelladas, como las carnes, pepinillos, sopas, tocino, jamón, salchichas, etcétera. Otros productos procesados son los que contienen glutamato monosódico y carbohidratos blancos, tales como mostaza preparada, salsa mexicana, salsa picante, salsa de soya, ketchup, salsa barbicue, panes, bebidas azucaradas, grasas dietéticas, entre otras.
La presión arterial alta es muy común en las personas mayores. El sistema vascular cambia a medida que las personas van envejeciendo. Las arterias se endurecen, de modo que la presión arterial sube. Esto es cierto incluso para las personas que tienen hábitos que benefician la salud del corazón. La buena noticia es que la presión arterial puede ser controlada en la mayoría de las personas.

Normalice su relación de grasas omega 6 y omega-3. Tanto las grasas omega-3 como las omega-6 son vitales para su salud. Sin embargo, la mayoría de las personas en Estados Unidosestán obteniendo mucha grasa omega-6 proveniente de su alimentación y muy poca omega-3. Consumir grasas omega-3 es una de la mejores maneras de re-sensibilizar sus receptores de insulina si padece de resistencia a la insulina.


Como lo reportó ABC World News el 16 de septiembre del 2010, un cardiólogo cree que la relación entre el estrés y la hipertensión no se puede negar, aun así no recibe la atención que merece. En respuesta, el Dr. Kennedy desarrolló una técnica para aliviar el estrés que él llama "The 15 minute Heart Cure", que consiste en una serie de respiraciones y técnicas de visualización creativa que pueden hacerse en cualquier parte, en cualquier momento. La técnica se muestra en el video de arriba de ABC World News. 

También hay muchas otras maneras de tomar ajo para bajar la tensión. Algunos recomiendan tomarlo en ayunas. otros prefieren hacerlo macerado en aceite. También hay quien prefiere realizar sal de ajo para aliñar las comidas. Incluso, como ya hemos mencionado, se puede preparar un té o una infusión de ajo. Todos estos remedios son muy útiles para bajar la tensión.
Si frecuentemente experimentas fuertes dolores de cabeza, fatiga, ritmo cardíaco irregular y dolor en el pecho, es probable que estés sufriendo de hipertensión o presión arterial alta. Esta condición puede ser causada por altos niveles de estrés, falta de sueño, obesidad u otras enfermedades subyacentes y, a veces, incluso las personas sanas la pueden padecer. Afortunadamente, existen algunas técnicas simples que pueden ayudarte a relajar los vasos sanguíneos y músculos y de esta manera mantener la presión arterial bajo control.
Una de las razones para visitar al médico regularmente es hacerse chequeos de la presión arterial. Los chequeos rutinarios de la presión arterial ayudarán a identificar una elevación temprana de la presión arterial aun si usted se siente bien. Si hay indicación de que la presión arterial está alta en dos o más chequeos, el médico puede pedirle que se mida la presión arterial en casa a diferentes horas del día. Si la presión se mantiene alta, incluso cuando usted está relajado, el médico podría sugerirle ejercicios, cambios en su dieta y, muy probablemente, medicamentos.
Tómese sus medicinas y vigile su presión arterial. Tómese regularmente los medicamentos que le receten y no deje de hacerlo, a menos que sea por recomendación de su prestador de servicios de salud. La hipertensión tiende a empeorar con la edad y uno no puede saber si su presión arterial está alta sólo por cómo se siente, así que vaya con su prestador de servicios de salud para que le tome la presión periódicamente.  Quizás también quiera comprar un tensiómetro casero, que puede encontrar en muchas farmacias, para medir su presión arterial con más frecuencia.  Su prestador de servicios de salud o su farmacéutico pueden ayudarle a escoger el dispositivo adecuado.  Muchas farmacias también tienen aparatos para medir la presión que pueden usarse en la tienda.

La hipertensión es un problema que afecta más a las personas mayores cierto, pero es un error pensar que solo puede darse a partir de determinada edad. La realidad es que también puede padecerla gente joven, aunque sea menos común. La causa de que una parte de la población sea más propensa que otra se debe a que con el paso del tiempo empeora la circulación y nuestras arterias no tienen el mismo rendimiento.

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