La presión arterial alta es muy común en las personas mayores. El sistema vascular cambia a medida que las personas van envejeciendo. Las arterias se endurecen, de modo que la presión arterial sube. Esto es cierto incluso para las personas que tienen hábitos que benefician la salud del corazón. La buena noticia es que la presión arterial puede ser controlada en la mayoría de las personas.

Incluye una amplia variedad de frutas y verduras ricas en potasio a tu dieta. Los científicos generalmente coinciden en que el potasio es un complemento vital para cualquier dieta diseñada para bajar la presión arterial. Fuentes buenas de potasio incluyen guisantes, bananas, papas, tomates, jugo de naranja, frijoles(alubias,habichuelas, porotos) rojos, melón, melón dulce y pasas.


Los cambios en la dieta generalmente son el primer paso a seguir para bajar la presión arterial. Los efectos pueden ser graduales si no hacemos nada más que equilibrar nuestra dieta, pero si nos concentramos en consumir alimentos conocidos por bajar la presión arterial y acompañamos los cambios en nuestra dieta con actividad y cambios en nuestro estilo de vida, nuestra presión arterial bajará mucho más rápido.


También se ha demostrado que el ejercicio, en combinación con un suplemento de L-arginina corrige el funcionamiento anormal de los vasos sanguíneos padecido por personas con insuficiencia cardíaca crónica. Sin embargo, yo vería esto más como un enfoque de medicamentos y no necesariamente como un suplemento que debería utilizar para optimizar su salud en general.
Además, adoptar unos hábitos de vida saludables puede ayudar a controlar mejor la hipertensión, y con unos sencillos gestos en el día a día se puede mantener el corazón sano. Si quieres evitar o retrasar la necesidad de tomar fármacos antihipertensivos, y reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, toma nota de estas 10 formas de reducir tu presión arterial de manera natural.
El té de cola de caballo es un excelente diurético natural que aumenta la producción de orina y la eliminación del exceso de líquidos en el cuerpo. Por lo que es un excelente aliado para disminuir la presión arterial en personas que sufren de retención de líquidos, ya que el exceso de agua en el cuerpo causa más estrés sobre el corazón, empeorando los casos de hipertensión.   

El estrés elevado es un mal compañero de la presión arterial y de la salud en general. Cuando nuestro cuerpo está en alerta constante, el corazón está acelerado y los vasos sanguíneos constreñidos. Por eso, hay que tratar de controlarlo y no dejar que los nervios y la ansiedad imperen en nuestra vida. Practicar meditación o respirar de manera consciente puede ayudar en este proceso de relajación porque disminuyen la frecuencia cardiaca y, por tanto, la presión arterial.
Yoga, taichí, etc., son técnicas de relajación. Elige la que más vaya contigo, porque realmente pueden ayudarte a canalizar el estrés y a reducir los valores de tu tensión. Y es que cuando estamos estresados nuestro ritmo cardíaco se acelera, ya que nuestro cuerpo libera adrenalina para mantenernos en guardia. Aprende a vencer el estrés en solo 5 pasos.
“Existen múltiples evidencias clínicas que demuestran que cuanto más alta es la presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. De igual modo, todos los expertos coinciden en que mantener las cifras de presión por debajo de los valores mencionados reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones”, expone Enrique Rodilla Sala, profesor de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y responsable de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Sagunto (Valencia).
La presión arterial alta no controlada es un problema de salud muy grave que puede conducir a enfermedades cardíacas y aumentar el riesgo de derrame cerebral. La buena noticia es que mediante un plan de alimentación saludable, en combinación con el ejercicio y técnicas efectivas para reducir el estrés, las probabilidades de disminuir su presión arterial estarán a su favor.
Reduzca el consumo de sal. A medida que va envejeciendo, el cuerpo y la presión arterial se vuelven más sensibles a la sal (sodio), así que puede ser necesario determinar cuánta sal contiene su dieta. La mayoría de la sal proviene de alimentos procesados (por ejemplo, sopas y productos horneados). Una dieta baja en sal, tal como la dieta DASH, puede ayudar a bajar la presión arterial. Hable con el médico sobre cómo consumir menos sal.

Las personas con obesidad tienen entre dos y tres veces más posibilidades de padecer hipertensión, según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Además, perder peso es la mejor forma de bajar la presión arterial, pues reducir 10 kilos puede repercutir en una bajada en la tensión sistólica de unos dos puntos; por ejemplo, de 140 a 120 mmHG. Lo mejor para perder esos kilos de más es acudir a un especialista que te proporcione una dieta personalizada, y realizar ejercicio de manera habitual.
Sufrir alteraciones en la tensión puede llegar a generar numerosos problemas, algunos de ellos graves. Los episodios de crisis pueden tener consecuencias como infartos y daños cerebrales, causando daños a órganos vitales (el corazón, los riñones o el cerebro), por lo tanto, es de vital importancia hacer caso de los especialistas y llevar un control exhaustivo para minimizar los riesgos.
Son muchos los estudios que han analizado el poder del chocolate negro para mejorar la salud. Uno de ellos, publicado este año en la revista Heart, afirma que si tomas cacao de forma moderada, sobre todo negro, reduces el riesgo de fibrilación auricular, provocada por la presión arterial alta. Esto ocurre porque este tipo de chocolate contiene altos niveles de flavonoides, un subgrupo de polifenoles que provocan la dilatación de los vasos sanguíneos, además de ser antioxidantes y antiinflamatorios. 
El corazón transporta la sangre a todas las partes del cuerpo a través de ciertos vasos llamados arterias. La presión arterial es la fuerza de la sangre que empuja adelante a través del cuerpo y contra las paredes de las arterias. Entre mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de sufrir un derrame cerebral, un infarto, una insuficiencia cardíaca, una insuficiencia renal o la muerte.
El azúcar y los carbohidratos refinados están presentes en una gran cantidad de alimentos, especialmente los procesados, como la bollería industrial, y los precocinados, y su consumo excesivo puede provocar diabetes y obesidad, enfermedades que en la mayoría de casos derivan en hipertensión. Cuando tomamos algo que contiene azúcar, ésta pasa al torrente sanguíneo de una manera muy rápida, y a su vez se reduce la cantidad de óxido nítrico, un compuesto que dilata las venas y las arterias, por lo que la presión arterial aumenta.
Una presión arterial alta de forma ostensible conlleva, a largo plazo, un incremento del riesgo de enfermedad cardíaca y embolia. Cuanto más alta sea la presión arterial, mayor el riesgo. Muchas veces se aborda la presión arterial alta con un tratamiento médico para reducir los riesgos se salud; sin embargo, es posible reducir la presión arterial a través de cambios en el estilo de vida (ver a continuación).

Llevar una alimentación que contenga gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa y que reduzca las grasas saturadas y el colesterol puede disminuir tu presión arterial hasta en 11 mm Hg si tienes presión arterial alta. Este plan de alimentación se conoce como dieta de enfoque alimentario para detener la hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH).
Si bien hay fármacos para regular la presión arterial, existen también remedios naturales que ayudan a prevenir los síntomas de la hipertensión. Pues a menudo un solo fármaco para la presión arterial no es suficiente para controlarla, y los efectos secundarios son regularmente frecuentes en pacientes con esta afección. Por esta razón te compartimos remedios caseros para reducir la presión arterial:
Estudiante de Pedagogía Infantil en la Universidad del Quindío y redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital.
Comer sin sal. Casi lo primero que suele recomendar el médico a los pacientes con presión alta es quitarse la sal de las comidas. Sin embargo, solo 2 de cada 10 personas son sensibles a la sal y pueden llegar a mejorar con esta medida. Descubre algunos alimentos con sal oculta... ¡y evítalos! Beneficios del potasio. 
Estudios recientes recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio más que reducir drásticamente la sal. Los más ricos en potasio son frutas (plátano, chirimoya) y verduras (acelgas, espinacas, coles). Otros serían los lácteos, las legumbres, las setas (champiñón) y los frutos secos.
Los analgésicos comunes (llamados antinflamatorios no esteroides, AINE) pueden aumentar la presión arterial al inhibir la producción de sal en los riñones. Esto incluye las pastillas de venta libre como Ipren, Ibumetin, Ibuprofeno, Dicoflenaco y Naproxeno, además de los medicamentos que se dan con prescripción como Celebra. Los analgésicos con la sustancia activa paracetamol son mejores para la presión arterial.
Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla. 

La presión arterial alta es muy común en las personas mayores. El sistema vascular cambia a medida que las personas van envejeciendo. Las arterias se endurecen, de modo que la presión arterial sube. Esto es cierto incluso para las personas que tienen hábitos que benefician la salud del corazón. La buena noticia es que la presión arterial puede ser controlada en la mayoría de las personas.
Si su presión arterial es menos de 90/60, usted sufre de presión arterial baja, o hipotensión. Puede sentirse desfallecido, débil, mareado o incluso como que va a desmayarse. La presión arterial baja puede ser causada por no beber suficientes líquidos (deshidratación), pérdida de sangre, algunos trastornos médicos o demasiada cantidad de medicamento.
Usted puede tener la presión arterial alta, o hipertensión, y aun así sentirse bien. Eso es debido a que la presión arterial alta a menudo no causa señales de enfermedad que una persona pueda ver o sentir. Pero la presión arterial alta, a veces llamada “el asesino silencioso”, es muy común en las personas mayores y es un problema de salud muy serio. Si la presión arterial alta no se controla por medio de cambios en el estilo de vida y medicamentos, puede provocar derrames cerebrales, enfermedades cardiacas, problemas oculares, insuficiencia renal y otros problemas de salud. La presión arterial alta también puede causar dificultades para respirar cuando una persona hace actividades físicas o ejercicios livianos.
La presión arterial aumenta y disminuye un poco durante el día, pero los médicos pueden determinar observando lecturas en un período de tiempo, si su presión arterial promedio es más alta de lo normal. La presión arterial normal es de menos de 120/80. Esto significa que la fuerza de la sangre es de 120 cuando su corazón late y de 80 cuando su corazón está entre los latidos.
La presión arterial alta no controlada es un problema de salud muy grave que puede conducir a enfermedades cardíacas y aumentar el riesgo de derrame cerebral. La buena noticia es que mediante un plan de alimentación saludable, en combinación con el ejercicio y técnicas efectivas para reducir el estrés, las probabilidades de disminuir su presión arterial estarán a su favor. 

Esta enfermedad afecta a personas con un estilo de vida estresante y sedentaria; un consumo elevado de alcohol, sal y cigarrillos; un antecedente familiar de hipertensión arterial; y sufre de diabetes. Pues además se ve fuertemente influenciado por la cantidad de agua y sal que se consume, el estado de los riñones, sistema nervioso y vasos sanguíneos, y los niveles hormonales.
Si frecuentemente experimentas fuertes dolores de cabeza, fatiga, ritmo cardíaco irregular y dolor en el pecho, es probable que estés sufriendo de hipertensión o presión arterial alta. Esta condición puede ser causada por altos niveles de estrés, falta de sueño, obesidad u otras enfermedades subyacentes y, a veces, incluso las personas sanas la pueden padecer. Afortunadamente, existen algunas técnicas simples que pueden ayudarte a relajar los vasos sanguíneos y músculos y de esta manera mantener la presión arterial bajo control.
Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.
Por ello, evitar la hipertensión es fundamental, y más aún si nos imaginamos lo delicado de nuestro equilibrio corporal. Lo más importante para poder regularla es intentar no exponerse a escenarios abrumadores, no tener una vida sedentaria y procurar no consumir alcohol ni sodio en exceso. Pero esto, en el actual estilo de vida, puede verse medianamente lejano. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de potasio de al menos 3510 mg al día para evitar la hipertensión, pues este mineral es capaz de eliminar el sodio y reducir la presión arterial. Para conseguirlo, en tu cesta de la compra no deben faltar frutas como los plátanos o las papayas, tubérculos como las patatas o las verduras de hojas verdes. Tampoco olvides los lácteos como leche o yogur, las legumbres como los frijoles y los guisantes, y frutos secos, especialmente nueces. 

Hay muchas buenas opciones de medicación. Algunos ejemplos son los inhibidores ECA (enzima convertidora de angiotensina) o bloqueantes A II (bloqueantes de los receptores de la angiotensina II) como Enalapril o Losartán. Si este tipo de medicación no te da el efecto deseado, quizás tengas que añadir otros medicamentos como los llamados antagonistas del calcio (p. ej. Felodipina) o un diurético suave (puede encontrarse una pastilla combinada con Enalapril y Losartán).


El corazón no deja de ser un músculo más, y también debe entrenarse cada día. La Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda llevar a cabo ejercicios beneficiosos para la hipertensión, como caminar, correr, montar en bicicleta o nadar, entre media hora y una hora al día, con una frecuencia de tres a cinco días a la semana; así, el corazón se vuelve más fuerte y es capaz de bombear mejor la sangre, haciendo que la presión de las arterias sea menor y la tensión baje.
Puede aparecer HTA por un aumento del volumen sanguíneo, debido a una alteración renal y una mala regulación del sodio, aunque el hígado y el bazo también están implicados en los niveles del volumen de sangre; por mal estado de las arterias o acumulación de calcio en las paredes; o por la alteración de la vasodilatación y la vasoconstricción debida a estrés, estimulantes o mala alimentación.
La sal provoca retención de líquidos, que aumenta el volumen de sangre y, por tanto, la presión arterial. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) la considera una droga por los daños que provoca y por lo adictiva que es. La OMS recomienda un consumo inferior a cinco gramos al día, si no quieres pasarte sazona las comidas con especias, como el orégano o el romero, y aléjate de los alimentos procesados, ya que muchos de ellos, aunque parezcan dulces, contienen grandes cantidades de sal.
Puede aparecer HTA por un aumento del volumen sanguíneo, debido a una alteración renal y una mala regulación del sodio, aunque el hígado y el bazo también están implicados en los niveles del volumen de sangre; por mal estado de las arterias o acumulación de calcio en las paredes; o por la alteración de la vasodilatación y la vasoconstricción debida a estrés, estimulantes o mala alimentación.
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