Una de las razones para visitar al médico regularmente es hacerse chequeos de la presión arterial. Los chequeos rutinarios de la presión arterial ayudarán a identificar una elevación temprana de la presión arterial aun si usted se siente bien. Si hay indicación de que la presión arterial está alta en dos o más chequeos, el médico puede pedirle que se mida la presión arterial en casa a diferentes horas del día. Si la presión se mantiene alta, incluso cuando usted está relajado, el médico podría sugerirle ejercicios, cambios en su dieta y, muy probablemente, medicamentos.
Si su presión arterial es menos de 90/60, usted sufre de presión arterial baja, o hipotensión. Puede sentirse desfallecido, débil, mareado o incluso como que va a desmayarse. La presión arterial baja puede ser causada por no beber suficientes líquidos (deshidratación), pérdida de sangre, algunos trastornos médicos o demasiada cantidad de medicamento.
Comer sin sal. Casi lo primero que suele recomendar el médico a los pacientes con presión alta es quitarse la sal de las comidas. Sin embargo, solo 2 de cada 10 personas son sensibles a la sal y pueden llegar a mejorar con esta medida. Descubre algunos alimentos con sal oculta... ¡y evítalos! Beneficios del potasio. 
Estudios recientes recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio más que reducir drásticamente la sal. Los más ricos en potasio son frutas (plátano, chirimoya) y verduras (acelgas, espinacas, coles). Otros serían los lácteos, las legumbres, las setas (champiñón) y los frutos secos. 

Incluye una amplia variedad de frutas y verduras ricas en potasio a tu dieta. Los científicos generalmente coinciden en que el potasio es un complemento vital para cualquier dieta diseñada para bajar la presión arterial. Fuentes buenas de potasio incluyen guisantes, bananas, papas, tomates, jugo de naranja, frijoles(alubias,habichuelas, porotos) rojos, melón, melón dulce y pasas.

Leche materna. Los estudios han demostrado que los bebés que son alimentados con leche materna durante más de 12 meses tienen un riesgo mucho menor de desarrollar hipertensión. Los investigadores creen que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los mismos que se encuentran en el pescado graso) en la leche materna proporcionan un efecto protector en los recién nacidos.


Considera una dieta baja en sodio, sal y otros aditivos. Si bien el sodio ayuda a regular los procesos eléctricos en los nervios y los músculos, pero el exceso retiene los líquidos provocando que la sangre tenga mayor volumen –facilitando el desarrollo de la presión alta–. Se debe tomar en cuenta las etiquetas, comprar alimentos sin sal, bajos en sal o sodio y cocinar sin sal; comidas procesadas, preparadas, enlatadas o embotelladas, como las carnes, pepinillos, sopas, tocino, jamón, salchichas, etcétera. Otros productos procesados son los que contienen glutamato monosódico y carbohidratos blancos, tales como mostaza preparada, salsa mexicana, salsa picante, salsa de soya, ketchup, salsa barbicue, panes, bebidas azucaradas, grasas dietéticas, entre otras.
Llevar una alimentación que contenga gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa y que reduzca las grasas saturadas y el colesterol puede disminuir tu presión arterial hasta en 11 mm Hg si tienes presión arterial alta. Este plan de alimentación se conoce como dieta de enfoque alimentario para detener la hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH).
Si estos cambios en su estilo de vida no le bajan la presión arterial a un nivel seguro, el médico también le recetará medicamentos. Puede probar varios tipos o combinaciones de medicamentos antes de encontrar un plan que funcione de la mejor manera para usted. Los medicamentos pueden controlar su presión arterial, pero no pueden curarla. Probablemente tendrá que tomar medicamentos por el resto de su vida. Planee con el médico cómo manejar su presión arterial.
Mantener su consumo de sodio al mínimo puede ser vital para reducir la tensión arterial. En algunas personas, cuando consume demasiado sodio, su cuerpo comienza a retener líquido, lo que provoca un aumento brusco de la presión arterial. La Asociación Americana del Corazón recomienda limitar su ingesta de sodio a entre 1.500 miligramos (mg) y 2.300 mg por día. Eso es un poco más de media cucharadita de sal de mesa.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en Ingles), así como la mayoría de los cardiólogos recomiendan lo que se llama la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), que es un plan de alimentación flexible pero equilibrado que se basa en estudios patrocinados por el NHLBI. El plan se enfoca en consumir verduras, frutas, productos lácteos sin grasa y bajos en grasa, granos enteros, pescado, aves y frijoles y limitar el sodio, dulces, bebidas azucaradas y carnes rojas. Con una dieta que no implica “alimentos especiales” y es relativamente fácil de seguir, puede ayudarte a perder unas cuantas libras, así como reducir tu presión arterial.
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