Llevar una alimentación que contenga gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa y que reduzca las grasas saturadas y el colesterol puede disminuir tu presión arterial hasta en 11 mm Hg si tienes presión arterial alta. Este plan de alimentación se conoce como dieta de enfoque alimentario para detener la hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH).
Yoga, taichí, etc., son técnicas de relajación. Elige la que más vaya contigo, porque realmente pueden ayudarte a canalizar el estrés y a reducir los valores de tu tensión. Y es que cuando estamos estresados nuestro ritmo cardíaco se acelera, ya que nuestro cuerpo libera adrenalina para mantenernos en guardia. Aprende a vencer el estrés en solo 5 pasos.
Quien tiene bajos los niveles de vitamina C suele tener la tensión más alta. Por lo que que para prevenir la hipertensión no está de más incluir en la dieta alimentos con mucha vitamina C. Entre ellos destaca la naranja ya que, además de ser fuente de esta vitamina, es rica en bioflavonoides, unos pigmentos antioxidantes que mejoran la permeabilidad de los capilares venosos, lo cual mejora la hipertensión.
La raíces de valeriana contienen excelentes propiedades calmantes y relajantes que ayudan a mejorar la circulación sanguínea. Además de esto, por ser muy calmante y actuar directamente en el neurotransmisor GABA, la valeriana puede ser utilizada especialmente en personas que tienen crisis de ansiedad frecuentes, las cuales pueden causar aumento de la presión arterial. 
La diferencia calculada entre la presión sistólica y diastólica también es de interés. Si la diferencia es grande (p. ej. 170/85), puede ser señal de tener las arterias endurecidas, a menudo provocado por una enfermedad cardíaca. Esto significa que los vasos sanguíneos no se pueden dilatar lo suficiente cuando el corazón envía una pulsación, y obliga a que la presión arterial aumente (las paredes no pueden expandirse, así que la presión aumenta cuando el corazón bombea sangre).
Practicar deporte es clave. El ejercicio puede reducir un 70% el riesgo de hipertensión. Al moverte, aunque sea andar de manera moderada, los vasos sanguíneos se ensanchan y mejora la frecuencia cardíaca. Se calcula que haciendo ejercicio aeróbico (andar, ir en bicicleta, correr) de forma habitual la presión baja 4,6 mmHg, y tomando menos sal, 3,6 mmHg. Ponte en forma sin pisar el gimnasio siguiendo estas rutinas.
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